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Wangdue Phodrang

0822Nuestro hotel estaba también retirado del casco urbano, así que cuando terminamos de cenar quedamos todos en el parking para ir a dar una vuelta y conocer un poquito lo que es la noche en Bhután. ¡Qué os puedo decir!, sería un poco más de las ocho de la tarde, nos dirigimos a la ciudad,  estaba desierta, no se veía un alma, las calles eran anchas, estábamos en la parte nueva de la ciudad, con edificios de cuatro o cinco plantas como mucho. Pensaba que la gente joven estaría en algún sitio. Fuimos a un bar y tal vez había 3 o 4 personas cuando fuimos a sentarnos nuestro chofer nos dijeron que no, que nos íbamos, no sé lo que pasó, pero nos dijo que no le gustaba, después entramos en otro, aquí pudiese que hubiese 5 o 6 personas contando al dueño. ¿Yo no sé si os acordareis de aquellos bares antiguos que había en España con los hules de plástico y la nevera dentro del bar y sillas de formica? Pues de eso estilo. Pero en el fondo nos daba igual queríamos pasar un rato agradable y reírnos. Así que empezamos a bombardearnos unos a otros de preguntas y a divertirnos, claro está que lo que bebíamos era cerveza. Yo era la que traducía y a veces no me daba tiempo porque la verdad sea dicha, teníamos muchas curiosidades y deseo de información. Lo único que no entró en la conversación fue la política, eso sí ellos decían que desde que había entrado la televisión e internet sus vidas habían cambiado mucho, que los valores habían cambiado un poco y que los niños ya no jugaban como antes. Tengo un gran recuerdo de aquella noche, a nuestro guía como era más callado queríamos siempre sonsacarle cosas, pero era mucho más reservado, nos enseñó la foto de su novia. El chofer estaba divorciado y tenía dos hijos, el vivía en casa de su madre con su hija, este era de carácter mucho más abierto. Bueno pues la marcha duró un ratito, así que devuelta al hotel. El guía se quedó en casa de unos amigos a dormir y el chofer nos llevo al hotel. Entonces le pregunté que donde dormía y me contestó que en el coche. ¡No me lo podía creer! Una persona que trabajaba todo el día y cuando llegaba la noche no tenía una habitación. Además hacía frio por las noches. Me dijo que no pasaba nada, que si había habitaciones para el personal ellos se podían quedar, pero que si estaba todo completo no, eran fechas de mucho turismo por los festivales de máscara, algunos hoteleros les proporcionaba una pensión para ellos. Nos fumamos un cigarrillo, como siempre en el parking y escondidos, Carmen y Alberto se retiraron a su habitación y yo me quedé hablando con Dawa fumándome otro. Comenzó a hacer frio, así que me dirigí a recepción para coger mi llave. ¡Puñeta! La recepción estaba cerrada, me veía durmiendo yo también en el coche, ¡eso por llegar tarde!. De pronto se acerca un hombre hacía a mí con una pinta que me dio miedo, estaba sola delante la puerta la recepción y no sabía qué hacer, la boca se me quedó seca y en el estómago se me cogió un pellizco, las piernas se me aflojaron y no sabía hacia dónde ir. El hombre alargó su mano y me dio la llave de mi habitación, me quedé sin respiración, por lo visto era el guarda de noche y se había quedado con las 0824llaves para luego dárnosla, había pensado de todo menos que con la pinta que llevaba podría ser el guarda. Parecía un mendigo y además con el frio que hacia llevaba chanclas de verano. Así que me fui a mi habitación tan rápido como pude. Ahí vemos la diferencia, con esa pinta y de total confianza para los dueños del hotel, porque aquí primeramente no tendría trabajo y segundo que te hubiesen expoliado la habitación. Puedes pasear tranquilamente por la calle sin miedo alguno, dejábamos las cosas en el coche sin problemas y de tirones al bolso ni pensarlo. ¡Como me gustaba eso!

 

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