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Wagah Border, un cambio de guardia

Wagah Border

Exhibición de los soldados indios y pakistaníes.

Wagah es una ciudad fronteriza a unos 27 km de Amritsar (India) y unos 23 km desde Lahore (Pakistán). Es el único punto de cruce entre India y Pakistán que regularmente está abierto a extranjeros.

El pueblo de Wagah y el Punjab quedó dividido con la independencia de los británicos en 1947.

Desde 1959 la fuerza de Seguridad Fronteriza BSF (India) y los Rangers de Pakistán vienen ofreciendo un espectáculo todos los días de subida y bajada de bandera.

Wagah Border
Mural dentro del recinto en Wagah Border

Me encontraba en Amritsar y tenía tiempo libre, así que creí que sería algo interesante de ver.

Puedes llegar en autobús, o coches particulares, mientras caminas por la ciudad no paran de ofrecerte la excursión al Wagah Border. Yo lo solicité en el hotel, al estar sola creí que era más conveniente contratarlo con ellos.

A las 14:30 horas venían a buscarme al hotel. El conductor, un chico joven y bastante amable fue el que me explicó que en la ciudad de Amritsar estaba prohibido fumar, tenía que salir dos kilómetros fuera del centro urbano. También me dijo que los sijs que llevaban turbante nunca se cortaban el pelo, me comentó que él era también sij pero él no llevaba turbante.

Dependiendo del tráfico se tarda de unos 45 minutos a una hora en llegar al Wagah Border.

Wagah Border
Mujeres en la zona de turistas viendo el cambio de guardia

El vehículo se queda en un parking y luego tienes que caminar un kilómetro para llegar a la zona de controles.

Hay ciertas normas que el viajero debe saber para poder acceder:

1.- No puedes entrar con bolsos ni mochilas. Sólo te permiten la cámara de fotos, un monedero y botella de agua. Si llevas algo para comer tiene que ir en bolsa de plástico transparente.

2.- Totalmente prohibido llevar encendedores, cerillas y tabaco.

3.- Tienes que llevar tu pasaporte.

Cuando llegué dejé todo en el coche y le hice una foto al vehículo y a la matrícula, el parking era muy grande y había muchos vehículos aparcados, no quería perderme.

Comencé a caminar dirección a la frontera, tuve la sensación desde el primer momento que me había equivocado, que aquello no me iba a gustar.

Wagah Border
Soldados controlando las gradas

Cuando me fui aproximando a los controles vi que las colas se dividían, a la derecha la de los hombres y la de la izquierda la de las mujeres. Los turistas prácticamente no tenemos que esperar. En el momento que un soldado me vio me hizo avanzar hasta el principio de la cola de las mujeres. Cuando comienzan a dejar pasar a la gente comienzan los controles, te registran muy por encima, enseñas el pasaporte y continúas el camino que los soldados te van indicando. Al final acaba mezclándose hombres, mujeres y turistas.

Entras en un recinto donde hay gradas (una parte de ellas estaban en obras) y otra parte hay sillas (zona Vip). Una vez que entras en el recinto otra vez los soldados te indican a donde debes dirigirte y sentarte. La zona de los turistas está situada a tu derecha cerca la puerta donde se celebra la bajada de bandera.

Parece que a los soldados los han seleccionado especialmente para aquel lugar, creo que todos median más de 1,85 m, cuerpos fuertes, esbeltos, guapos y serios como ellos solos. Te mandaban a sentar en un sitio y si te cambiabas porque querías tener mejor perspectiva para las fotos te volvían a indicar que regresaras a tu sitio, si te ponías de pié al poco tiempo te indicaban que te sentases. Justo a nuestro lado estaban los hombres indios, separados por vallas y cuerdas. Padres con sus hijos con banderas de su país pintadas en sus caras, desde pequeños enseñándoles lo que es el amor por su patria.

Cuando observé todo, comprendí el carácter de los soldados.

Un animador se encarga avivar los ánimos de los presentes en ambos lados, me imagino que gritaban consignas a favor de su país. Si la música está alta en el lado pakistaní, no quiero decir cómo está en el lado de la India, el vocerío es increíble. Cada vez que el animador decía algo en el lado de la India, todos agitaban sus banderas con verdadero frenesí. Es atronador todo aquel espectáculo. Al cabo de mucho tiempo aparecen niños corriendo enarbolando la bandera de la India en el camino que dividen las gradas, posteriormente mujeres salen a bailar, entre ellas algunas turistas, me imagino que son canciones de moda. Realmente me parecía una parafernalia para un cambio de guardia. De vez en cuando gritaban como un “a” todo el tiempo posible que la respiración les permitía sin interrupción, era un mano a mano de quién lo hacía durante más tiempo.

Desde donde yo estaba sentada tenía alguna visibilidad de lo que pasaba en el lado pakistaní, si vi como izaban su bandera y podía ver alguna que otra soldadesca exhibición.

Wagah Border
Mujeres bailando

Cuando el sol se pone se abre la puerta de hierro, los soldados con perros pastores alemanes desfilan en la calle que hay entre las gradas, posteriormente lo hacen soldados vestidos con unos sombreros que terminan en crestas, que son los verdaderos protagonistas. Marchan estrepitosamente, se desafían dando gritos de forma amenazante, alzan las piernas exageradamente y golpean el suelo con sus zapatos con metales en las suelas. Se llega hacer poses de chulerías. Al final las banderas se bajan simultáneamente (si no se hace así sería un grave insulto), se pliegan y la ceremonia termina con un brusco apretón de manos entre los soldados de ambos lados, seguidamente se vuelve a cerrar la puerta de hierro.

Una vez terminado todo este espectáculo, puedes hacerte fotos con los soldados, y todo el orden que pusieron para entrar se acaba en unos segundos, hombre y mujeres sentados separados, ya no importaba, la muchedumbre se dirigía hacia la salida. Anduve rápido, se estaba haciendo de noche y verdaderamente no me hacía ninguna gracia andar sola entre tanta gente exaltada de patriotismo.

El conductor me estaba esperando e inmediatamente regresamos a Amritsar.

Mi opinión: Había oído hablar bastante bien de este cambio de guardia, pero realmente desde mí punto de vista para mí fue un poco decepcionante. Además de las 5 horas o más que necesitas para contemplar un espectáculo de unos 40 minutos. Hubiese preferido quedarme en la ciudad de Amritsar descubriendo rincones. Pero esto es una opinión muy personal.

 

 

 

 

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