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Viaje de Tabo a Delhi

Por la ruta de Kinnaur

No hay nada más reconfortante que levantarse temprano e irse a un monasterio para escuchar a los monjes budistas en sus oraciones.

Bien temprano Mayank y yo nos dirigimos al Nuevo monasterio de Tabo para sentir a los monjes orar, le pedimos a nuestro conductor salir media hora más tarde.

Hoy estaríamos todo el día en carretera, salíamos de Tabo hacia Shimla, no sabíamos si lo conseguiríamos o no, pues según nuestro conductor esta parte de carretera era muchísimo mejor que por donde habíamos venido, pero como mínimo era unas 10 horas.

Nabo, Kinnuar
En el puesto de control

Comenzamos bien, el asfalto estaba en muy buen estado y la carretera no era tan estrecha.

Los paisajes desérticos de las montañas se mezclaban con las nubes y algunos picos nevados y de vez en cuando cerca de la orilla del río había un vergel, pequeñas aldeas rodeadas de vegetación, lo que hacía de aquel lugar algo maravilloso e increíble, era el milagro de la naturaleza.

Nada más salir de Tabo lo que con más frecuencia se veía eran los campamentos militares, aquella zona está llena debido a la proximidad con la frontera de China. Veías los soldados haciendo deporte montaña arriba, corriendo o caminando. A partir de aquí es donde empiezan los controles militares, te piden pasaporte, visado, visado especial hecho en Kaza y te van sellando el visado especial.

Nako, Kinnuar
Pasando el coche a centímetros del barranco

Tengo que decir que en todos los controles fueron bastante amables y en uno se dejaron hacer fotos conmigo. De ante mano sé que yo no puedo hacer fotos tanto a los soldados como a los convoyes militares que había en esa zona y en ninguna parte de la India, pero Mayank al ser indio si podía, así que algunas de las fotos que tengo fueron hechas por él.

Nos encontramos con el primer desprendimiento que hubo la tarde anterior y acababan de abrir ese tramo de carretera, pero más adelante nos encontramos con otro desprendimiento pero a este no habían llegado las máquinas, y verdaderamente daba miedo por su estrechez como por todas las piedras que había en el lado derecho de la carretera. El conductor y Mayank hablaron algo entre ellos y de pronto Mayank comenzó a decirme que me bajase de coche, que lo hiciese rápido, yo que estaba en mi mundo no entendía porque tenía que apearme del vehículo, Mayank cada vez más nervioso e insistiéndome que me bajese. Al final le hice caso pero antes cogiendo mi cámara de fotos. Caminamos adelantando al coche y fue entonces cuando me explicó que era por seguridad, que si el coche se caía por el barranco a mi no me pasaba nada. Si una cosa tengo que alabar de nuestro conductor fue su pericia y maestría conduciendo, paso el vehículo a pocos centímetros del borde de la carretera.

Nako, Kinnuar
Paisaje en la ruta de Kinnuar

Hicimos una parada en el pueblo de Nako para desayunar. Lo hicimos en un pequeño bar junto a la carretera, la tortilla francesa y el té me sacaban siempre de apuros, porque desayunar con picante era mucho para mi estomago.

Nako es un pueblo que se encuentra a 3.625 m sobre el nivel del mar en el distrito de Kinnaur en Himachal Pradesh. Tiene un lago con el mismo nombre y como telón de fondo el Reo Purgyal o también conocido como Leo Pargial, un pico con una altitud de 6.816 metros en el extremo sur de la cordillera Zanskar en el Himalaya Occidental. Esta pequeña población se dedica a las manzanas y albaricoques secados al sol.

Después del desayuno nos dimos un pequeño paseo hasta llegar al lago. Un lugar bastante agradable y tranquilo.

Nako, Kinnuar
Pueblo y lago de Nako

En los alrededores se estaban llevando a cabo obras para arreglar el acceso al lago. Nos llamó la atención unos niños pequeños que jugaban cerca de donde sus padres estaban trabajando. Eran familias nepalíes que trabajaban y vivían en condiciones bastante duras. Se me quedó grabado en la mente la madre que besaba y decía cosas tiernas a una pequeña criatura mientras picaba piedra a mano. Estuvimos un rato con los niños, eran bastante tímidos y no conseguimos sacarles ni una palabra.

Regresamos donde se encontraba nuestro conductor y nos pusimos otra vez en marcha. Muchos tramos de carretera eran bastante buenos, pero con curvas para dar y regalar, otros tramos con baches y otros con desprendimientos, pero lo que verdaderamente llama la atención es el movimiento del ejército en aquella zona.

En algunas zonas, en el farallón de la montaña se ha hecho excavaciones como dando forma a un medio túnel en la carretera, cuando pasa un autobús o camión crees que se van a dejar pegado el techo en la roca y ni que decir de los barrancos.

Nako, Kinnuar
Mayank con los niños en Nako

Poco a poco fuimos descendiendo y veíamos como se iba transformando el paisaje, del desierto montañoso pasamos a la más exuberante vegetación.

Hicimos una parada en Rampur para almorzar en HPTDC Café Satluj, y lo único que tomamos fue unos cuantos sándwiches, realmente queríamos llegar a Shimla y todavía teníamos 130 km de carretera por delante.

La tarde se nos echó encima, al final desistimos llegar a Shimla, nos quedamos en Narkanda. Estuvimos buscando hoteles y dimos unas cuantas vueltas, Mayank entraba, preguntaba por los precios y miraba las habitaciones. A veces la cara lo decía todo y seguíamos buscando. Al final nos quedamos en el Sara Hotel, fue el primero que vimos y al final regresamos a él. Inmediatamente después de dejar el equipaje nos fuimos a cenar al centro, era un poco tarde y algunos locales ya estaban cerrando.

Cuando me levanté por la mañana y vi los paisajes me quedé sin palabras, Narkanda se encuentra a 2.708 m de altitud y está rodeada por la cordillera Shivalik, era todo un lujo poder ver esos bosques de coníferas, robles, arces, etc.

Nako, Kinnuar
Por la carretera de Tabo a Rampur

Salimos bien temprano porque queríamos llegar a Shimla para comprar unos billetes de avión desde Chandigarh a Delhi.

Sobre las 8 de la mañana llegamos a Shimla. Al principio esta ciudad me impacto un poco y de forma muy poco agradable. Vi un conglomerado de casas y edificios que ocupaban toda una colina, parecía un enjambre.

Shimla era la capital de verano del antiguo Raj Británico, fue descubierta por el capitán Charles Kennedy a principios del siglo XIX,  y hoy en día es la capital del estado de Himachal Pradesh. Su nombre es en honor a la diosa Shyamala Devi una reencarnación de Kali. Es una popular estación de montaña. Grandes edificaciones se están llevando a cabo en los frondosos bosques de alrededor de la ciudad.

A unos pocos metros desde donde aparcamos el coche hay unos ascensores que te llevan a la parte alta de la ciudad, porque las cuestas que tiene son una verdadera pesadilla.

Shimla conserva muchos edificios de la época colonial, su calle principal está llena de tiendas y restaurantes, está realmente enfocada al turismo.

Nako, Kinnuar
Shimla

Las agencias de viajes estaban todas cerradas, estuvimos paseando un rato a ver si teníamos la suerte de que abriese alguna, pero era un poco temprano.

Sin pensarlo dos veces, regresamos al parking y nos pusimos de camino a Chandigarh que estaba a unos 113 km de distancia. Hicimos solo una parada en camino para desayunar.

Cuando llegamos a Chandigarh sobre las 12 horas observé que la ciudad estaba realmente limpia, se lo comento a Mayank y me dice que es de las ciudades más limpias de la India.

Conseguimos un vuelo para las cuatro de la tarde por el módico precio de 25  euros.

Satish nos llevó al aeropuerto. En vez de coger la carretera convencional acortó por una zona que más bien parecía los suburbios de esa ciudad. Chandigarh podía ser una de las ciudades más limpias de la India pero la basura la amontonaban en las afueras de la ciudad y en los suburbios.

Nos despedimos de nuestro increíble conductor, además de buen compañero de viaje.

Nako, Kinnuar
Paisaje en la Ruta de Kinnuar

Una vez en Delhi nos fuimos directamente a hotel La Sagrita, tenía muy claro que quería volver a quedarme en ese hotel.

Mayank me acompañó a hacer unas pequeñas compras y cambiar algo de dinero, siempre era él el que se ocupaba de regatear. Al día siguiente él se marchaba y yo me quedaría visitando algunos lugares que todavía tenía pendiente en Delhi.

El recorrido por esta carretera es de las cosas que hay que hacer con tranquilidad, para poder disfrutar de sus pequeñas aldeas, paisajes y su maravillosa gente, desgraciadamente yo no tenia el tiempo para ello, pero eso no quita que vuelva otra vez.

 

 

 

 

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