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Trongsa y el Karaoke

1141Salimos del hotel y nos fuimos a Trongsa, aparcamos el coche y el primer lugar al que me llevó fue a una rueda grande de oración para que le diésemos unas vueltas en dirección a las agujas de reloj, seguidamente al restaurante de un hotel a tomar un té. Como siempre surgen las preguntas sobre las costumbres y vivencias de cada país, yo no paraba de preguntarle y además de escribirle como se decían algunas cosas en español porque Dawa tenía curiosidad en conocer algunas palabras. Luego me llevó a un Karaoke, y no sé cómo explicar aquello. Nada más entrar a la derecha estaba la cabina del Disjockey, más a la derecha una mesa grande de plástico con sus sillas del mismo material, ahí es donde nosotros nos sentamos. La mesa no se había limpiado no se desde cuándo y la botellas de cerveza vacías al igual que los vasos estaban allí y en el suelo, delante de nosotros había sofás y sillones de tela con mesas bajas y altas, era un batiburrillo tremendo, al fondo el escenario, no tengo palabras para describirlo, era como si estuviese viendo una película. La gente que había allí era joven, yo era la única extranjera; de vez en cuando salía una chica o un chico a cantar, no puedo decir si lo hacían bien o mal pues no conocía la música. Al rato de estar allí sentados se acercó una muchacha y habló con Dawa, seguidamente le dio dinero, no sabía lo que estaba pasando pero me picaba la curiosidad. Le pregunté y me dijo que para que ella cantase una canción que él quisiese escuchar debía pagar;  ¡pues si! así funcionaba allí el tema. Al rato vino otra chica y volvió a pagar, me resultaba  todo tan irreal pero a la vez divertido. Se me acercó un hombre que estaba un poco bebido y no entendía lo que me decía pero en cuestión de unos segundos dos hombres (me imagino que serían los dueños) lo sacaron a la calle. No sé el tiempo que estuvimos en el local pero la experiencia valió la pena.

Bhután es un país que vende electricidad a la India, es su mayor fuente de ingresos. Pues para vender electricidad como venden deberían iluminar un “poquito” solo sus calles, porque al salir del Karaoke tuve que sacar la linterna del bolso (cosa indispensable allí) porque no se veía nada, como no andes con cuidado seguro que te la pegas. Me llevó al hotel y le agradecí mucho el haberme mostrado la noche en Trongsa. El esa noche me dijo que tenía habitación, no dormiría en el coche.

La habitación del hotel estaba un poco fría, dormí bien y a las cinco o seis de mañana estaba levantada, pero quien era el valiente que se iba a la ducha, el cuarto de baño era bastante grande pero sin estufa. Sobreviví.

Lo que sí fue un espectáculo fue el amanecer, los picos de las Montañas Negras estaban nevados y el reflejo del sol las hacia doradas. Desde la terraza de mi habitación que la utilizaba para fumar escondida fui una espectadora privilegiada. Los rayos de sol empezaron a calentar las casas de las laderas del barranco.

Después del desayuno nos pusimos en marcha hacía Bumthang a unos 68 km y se conoce como el corazón espiritual de reino. Duración del viaje de 2 a 3 horas. Bumthang significa “valle en forma de bumpa”; bumpa =recipiente usado en ceremonias de consagración. De los1156 paisajes no hace falta ya que os diga nada, porque son una maravilla, llegamos al paso de Yotong La a 3425 m, en el centro de la carretera un chorten tibetano y a su alrededor banderas de oración. Llegamos al valle de Chokhor donde estaba situado nuestro hotel Wangdicholing Resort. Me encantó mi habitación revestida de madera y una estufa de leña que la hacía más romántica. La leña estaba delante de la puerta de la habitación y yo pensaba que el hotel se encargaba de encenderla, “me equivoqué”. Me puse mano a la obra, metí unos cuantos troncos y con serrín que nos habían dejado en una lata, encendí mi romántica estufa para ir calentando la habitación.

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