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Sigiriya y el Lago Hiriwadunna

Sri Lanka
Garras de León en Sigiriya

Llegamos a la cima de la Roca, es plana y tiene una extensión de 1,6 hectáreas. Hay cimientos de diversos edificios y estanques La panorámica que tienes desde lo alto es una maravilla, las fotos no hacen justicia, todo era jungla salpicada por lagos y una estatua blanca de Buda a los lejos. Es admirable la construcción del palacio fortaleza construido por el rey Kassapa, aunque los nuevos arqueólogos dicen que no hay evidencia de ello. Alcanzó su máximo apogeo en el siglo X. Los monjes abandonaron Sigiriya en el siglo XIV quedando en el olvido hasta que el arqueólogo británico HCP Bell la descubrió en 1898.

Mujeres trabajan a pleno sol limpiando los muros de la fortaleza, le quitaban las hierbas que habían crecido con pequeños picos, era un trabajo de chinos, pero no les faltaba la sonrisa.  Disfrutamos lo que pudimos de aquellos paisajes, no teníamos ganas de bajar, era embrujador el espectáculo, pero no había más remedio. Los monos acampaban a sus anchas ellos eran los dueños de aquel lugar.

Volvimos a las garras del león y Thilak nos esperaba pacientemente. Descendimos y en la vertiente oeste en la base de la roca nos encontramos con una cueva bajo un farallón que su forma recuerda a la cabeza de una cobra erguida. Hicimos una parada para tomar algo fresquito pues creo que estábamos deshidratadas. Estuvimos un rato hablando lo mejor de todo es que yo tenía que traducir pero Thilak se dirigía a Herminia como si ella lo pudiese entender y ella contestaba en español, no me daba tiempo, a veces tenía que decirles que hablase uno o el otro, era como en un partido de tenis.

El almuerzo lo tuvimos en Rukmali Restaurant and Guest, le pedimos a nuestro guía que queríamos comer a la carta pues que no nos apetecía para nada el bufé, normalmente nos llevan a restaurantes para turistas y lo que más me gusta es poder disfrutar con la gente del lugar en su ambiente. Pagamos unos 12 euros por las dos.

Mientras el nos ofreció una excursión a un lago en catamarán y visitar un poblado, donde la señora de la casa nos prepararía comida típica de Sri Lanka. Aceptamos la proposición que nos hizo y dicha sea la verdad mereció la pena. Mientras almorzábamos él lo organizó todo. Tengo que decir que la agencia de viajes “Viajes Sri Lanka “ estuvieron todo el tiempo pendiente de nosotras, para saber si todo funcionaba como lo planeado. Lo estupendo de esta agencia es que cuenta con personal de habla hispana, podéis visitar su página “viajessrilanka.es”, forman un gran equipo.

Sri Lanka
En Sigiriya

Nos llevó al lago Hiriwadunna, nos encontramos con un grupo de mujeres y niños en la orilla del lago, los niños jugaban mientras ellas se lavaban. No les importaba nuestra presencia, se lavaban con un pareo y algunas mientras lavaban sus ropas tenían todo el tiempo el cepillo de dientes en la boca, otras peinaban sus largos cabellos negros, era una bonita estampa, pero a pesar de gustarme la fotografía me sentía un poco intrusa. Nos subimos al catamarán y dos hombres comenzaron a remar. Todo en calma, era relajante, solo nuestros comentarios interrumpían aquella paz. Estaba lleno de lirios de agua, flor de loto, la tarde iba cayendo y el paisaje se tornaba de un gris plata. Fabuloso. Pararon el catamarán, cogieron dos hojas de loto y nos hicieron dos sombreros que los decoraron con un lirio de agua. También fue la primera vez que probé unos granos que tiene la flor de loto, repetí varias veces, pues me gustó mucho. Nos fueron conduciendo por canales donde la vegetación nunca te deja de asombrar y el silencio era nuestro guía.

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