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Reencuentro con Rishikesh

Rishikesh

Una ciudad que vibra

Después de unos maravillosos días recorriendo Ladakh tomamos un vuelo hacía Dehli, y posteriormente coger otro avión con destino a Rishikesh.

Era la segunda vez que visitaba esta ciudad, internacionalmente conocida por el yoga.

Rishikesh
Rishikesh

Rishikesh es una ciudad del distrito de Dehradun en el estado de Uttarakhand en las estribaciones del Himalaya. Es un punto de partida para los peregrinos del Char Dham que visitan Badrinath, Kedarnath, Yamunotri y Gangotri.

Llegamos a Dehradun sobre las 12 del mediodía, cogimos un taxi desde unas oficinas que el mismo aeropuerto tiene (Manish Taxi Service). Así te evitas los pesados regateos. La distancia son unos 45 km y el precio fue de 840 rupias (unos 10,20 euros).

Nada más llegar el calor húmedo hizo que la ropa se me pegase al cuerpo como una lapa, venía de un lugar donde tanto el frío como el calor eran secos, ahora tocaba sudar.

Rishikesh
En el puente Lakshman Jhula

Desde Ladakh habíamos reservado en el Hotel Peepal Tree, situado a 600 metros de la Fundación Internacional de Yoga Patanjali. Este hotel no lo recomendaría por nada, primeramente las fotografías que tienen puestas no se corresponden para nada con la realidad la habitación era pequeñísima, segundo la comida que sirve es incomible y tercero las almohadas tenían manchas negras.

Así, que por la tarde nos pusimos a buscar hoteles en la ciudad, los que nos gustaban no tenían habitaciones disponibles y después de mirar unos cuantos decidimos quedarnos en el Hotel Laxmi Palace en Tapovan, Tehri Garhwal. Era normalito pero las habitaciones eran muy amplias y además tenían un gran salón. Además el personal es bastante agradable.

Rishikesh
Mujeres indias en Rishikesh

Mientras buscábamos hotel tuvimos que refugiarnos en un hotel, porque de pronto se puso a diluviar, estábamos en época de monzones.

Se nos echó la noche encima, y como habíamos comido tan mal en el hotel nos fuimos a cenar a un restaurante llamado Café Karma en Tapovan. Este restaurante está abierto todo el día, con lo cual puedes disfrutar de un desayuno como de un almuerzo o cena. También la decoración que tiene es bastante peculiar, desde una moto antigua en su terraza, una bicicleta en el salón y una cantidad de objetos antiguos.

Mientras esperábamos a que nos sirviesen la comida jugamos unas cuantas partidas al carrom, cosa que no se me dio muy bien y además acabé un dolor de dedo intentando meter las fichas en los agujeros que tiene el tablero en sus cuatro esquinas.

La cena estuvo bastante bien, tanto la sopa de tomate que me pedí, como el rollito de verduras.

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Jugando al carrom

Posteriormente nos fuimos a descansar a nuestro poco acogedor hotel, deseando que llegase la mañana siguiente para poder irnos al Hotel Laxmi.

Así lo hicimos, cogimos un tuck-tuck y nos despedimos no sin antes hacerles unos cuantos comentarios negativos.

 

Una vez instalados en el nuevo hotel nos fuimos a dar una vuelta por los alrededores de Lakshman Jhula. Había quedado con mi amigo Rock Bhandari, en el Royal Café, famoso por los turistas.

El leyenda cuenta que Rama hizo penitencia en esta región por haber matado a Ravana, el rey demonio de Lanka, y Lakshmana su hermano, cruzó el río Ganges en el lugar donde se encuentra el puente Lakshman Jhula.

Rishikesh
Decoración en Café Karma

Almorzamos en el Royal Café, sentados en el suelo sobre unas colchonetas, el restaurante es bastante agradable como el personal que lo atiende.

En el centro de la ciudad de Rishikesh está totalmente prohibida la venta de alcohol, al igual que toda la comida que sirven es vegetariana. Lo que si me asombró y no está prohibido es fumar marihuana o como aquí decimos chocolate.

Realmente para mí resultaba contradictorio, no me dejaban beber una cerveza pero si fumarme un porro, cosa que nunca hago. Pero según me decían, estaba permitido, no estoy segura si fue Visnu el que fumó allí marihuana y por eso no había prohibición.

Otra cosa me que chocó mucho, fue que la mayoría de la gente que estaba allí fumando eran jóvenes judíos.

Rishikesh
En el Triveni Ghat

Posteriormente paseamos en dirección al Triveni Ghat, un paseo agradable donde puedes observar una gran cantidad de sadhus.

El Triveni Ghat, se considera un lugar santo porque en él meditaban los sabios en la antigüedad.

Asistimos al ritual que todos los días se hace allí. Entre rezos y mantras los devotos acaban poniendo sus ofrendas de flores en el río Ganges ante la atenta mirada de la gran estatua de Shiva.

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