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Recorriendo Puzhehei, Yunnan

Hoy recorreríamos el parque nacional de Puzhehei, pero antes nos pusimos a comer las galletas y tortas de arroz que habíamos comprado la noche anterior en una tienda, éramos las únicas clientas en todo el hotel, la dueña había dado orden a un trabajador para que nos sirviesen te por la mañana, todo un detalle. Sentadas junto al estanque del hotel veíamos todo lo que sucedía en la calle. Gente que participaron en la matanza del día anterior ahora desfilaban delante de nosotras con barreños llenos de pescados y de verduras. No entendíamos lo que estaba sucediendo, ayer era un cerdo, hoy verduras y pescados, creíamos que cocinaban para todo el pueblo.

Paisaje desde la colina

Henry nos recogió y nos dirigimos a una colina para ver el magnífico paisaje. Pasamos por una zona donde había puestos de comida y tiendas para los turistas, continuamos nuestro camino hasta llegar a la taquilla para sacar las entradas.

La colina está abierta desde las 8:30h – 17 h, hay un cartel donde especifican los precios que tienen para visitar diferentes lugares y en diferentes tipos de barcas, servicio de guías, barbacoas, pesca, camping y otras actividades.

Comenzamos el ascenso y Henry se equivocó de camino, así que tuvimos que deshacer lo que anduvimos, esta vez cogió el camino de la izquierda. Mientras ascendíamos íbamos comprobando la majestuosidad de aquel paraje, como las colinas se iban multiplicando en el horizonte, los lagos salpicaban la tierra de forma caprichosa, pequeños puentes hacían accesibles los campos a los campesinos y pueblos que rompían la uniformidad del color del paisaje. Me lo podía imaginar todo lleno de flores de loto, como si una mano prodigiosa hubiese tocado con su magia aquel lugar.

Hubiese deseado que el cielo estuviese cubierto de nubes y rayos de sol se hubieran filtrado iluminando aquel escenario.

El bum de la construcción

Sin embargo nos horrorizo las construcciones que estaban permitiéndose en aquel lugar, el bum de la construcción había llegado allí también, pero no lográbamos entender que siendo un Parque Nacional de Humedales y lugar turístico nacional escénico las construcciones no guardasen una uniformidad con las casas típicas de allí.

Desde allí Henry nos llevó a un pequeño pueblo. La cara de espanto que pusimos Carmen y yo creo que no quedó el papel mojado, no entendíamos que hacíamos en aquel pueblo que solo tenía casas con andamios, todo era nuevo, solo quedaban unas pocas casas antiguas y parecía más bien unas chabolas. Creo que hasta el chofer le comentó algo. Después de su desacierto nos lleva a otro pueblo, esté más grande y algo más típico, pero ya no pude más y le dije que porqué no nos llevaba a ver lagos y paisajes. Sé que no le gustó mucho, pero ya se nos estaba hinchando las narices. Se dio media vuelta y nos fuimos para el coche, nos llevó a otra zona para seguir viendo aquellos maravillosos paisajes.

El horroroso restaurante que nos llevó Henry

Lo peor llegó a la hora del almuerzo, nos quiso llevar a un restaurante pero estaba cerrado, como era normal en él, no se rompía mucho  o mejor dicho nada la cabeza pensando donde llevarnos, así que justo al lado de la carretera nos llevó a comer. El restaurante o la habitación tenía tres mesas a la cuál más sucia, parecía más bien un almacén. Nos limpiaron una mesa, bueno había que haber lavado antes el trapo. Henry se ocupó de pedir la comida, cuando comenzaron a traer los platos, uno de ellos, el tofu me dio una bofetada a olor fuerte, agrio, sabía que aquello era incomible, Carmen lo intentó pero lo poco que cogió tuvo que sacárselo de la boca. Fue la peor comida que hicimos en Yunnan. Henry se dio cuenta que apenas comimos.

Cerca del restaurante había un embarcadero, un barco que parecía antiguo hacia recorridos por los lagos, le preguntamos por el precio y verdaderamente algunos precios los encontramos desmesurados en China, nos contestaron que era 48 euros por persona, pero que el barco no hacía el recorrido con solo dos personas.

Barco que recorre una parte de los lagos

Posteriormente Henry nos llevó al hotel y nos dijo que teníamos la tarde libre. Nos dejó en el hotel sin explicarnos nada de lo que podíamos seguir visitando. Sentadas en el hotel y viendo mapas en chino de la zona Chun mei Zhang, la joven dueña del hotel se dirigió a nosotras, no hablaba inglés pero se tomó mucho intereses en ayudarnos con el traductor que tenía en su móvil. Nos explicó la excursión que podíamos hacer en barca, cuanto costaba y como podíamos hacerla.

Cada vez que salíamos del hotel teníamos que pasar por delante de la gente que seguía en su matanza y comilona, ya nos saludaban todos y una señora me invitó a comer una pata de pollo, la cual tengo que decir estaba bastante buena. Parecía ser que ya les caíamos bien.

Recorriendo Puzhehei

Seguimos la carretera por donde el día anterior habíamos entrado, teníamos el mapa en chino del hotel, así que cuando vi a un grupo de policías le pregunté donde estaba el lugar para tomar la barca. Lo primero que nos dijeron fue “no”, pero cuando vieron el mapa en su idioma nos indicaron que siguiésemos la carretera hacia adelante. Viendo que no lo encontrábamos nos metimos en unas oficinas para preguntar, una mujer otra vez nos dijo lo mismo, “no”, me giré sobre los pies y le pregunté a un señor que estaba allí sentado y nos señaló hablando en chino que siguiésemos la carretera. Al final encontramos el lugar, nos dirigimos para acceder a las barcas, pero unos hombres nos pedían los tickets, intentábamos preguntarle que donde los conseguíamos, ellos nos los mostraban y los frotaban por el lector de códigos una y otra vez. Viendo que no llegábamos a un entendimiento, lo único que se me ocurrió fue sacar un par de billetes y con mímica intentaba decirles que donde señalando los tickets, al final se dieron por enterados y nos dijeron que a unos metros junto a la carretera estaba la oficina.

Al final nos sentamos en una barca remada por una mujer e hicimos un agradable paseo por unos bellísimos parajes.

Llegamos a la otra parte del lago, descendimos y caminamos hasta donde había un pequeño tren turístico que te regresa a la zona cerca donde sacamos las entradas. También se puede hacer el regreso en barca.

Lago en Puzhehei, al fondo otra cueva

Tranquilamente regresamos paseando al hotel aprovechando para fotografiar cualquier imagen que se nos ponía delante. La fiesta continuaba allí y daba la impresión que todo el pueblo se había apuntado a la comilona.

Posteriormente nos fuimos a cenar a un restaurante cerca del lago en el pueblo de Xian Ren Dong. Excepto Carmen y yo todos los comensales estaban con el móvil en la mano y nuestro guía el primero. Regresamos al hotel y nos volvimos a tomar una cerveza antes de irnos a dormir, pero esta vez nosotras mismas no las servimos.

 

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