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Pupuan y Blimbing

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Carroza funeraria

Esa mañana el día era deslumbrante, el sol brillaba con toda su fuerza. Después del desayuno nos recogía un chofer que el hotel nos había proporcionado. Nos dirigíamos a Pupuan y Blimbing.

El recorrido desde Munduk era pasando por pequeñas aldeas. Hicimos una pequeña parada en una de ellas porque vimos que en la calle estaban preparando una especie de carroza, luego nos dijeron que sería utilizada para un funeral. Nos sorprendió el colorido de su decoración y que en cierto modo no había tristeza en sus rostros. Ven la muerta y la aceptan de una forma totalmente diferente a nosotros, para ellos es un paso más, porque el fallecido se reencarnará.

Llegamos a las terrazas de arroz de Pupuan, muy bellas, pero hay que decir que el turista sufre un acoso tremendo. Donde paramos para hacer fotos había una plataforma alta hecha de madera a la cual Carmen y yo subimos para hacer fotos, pues nos cobraron por subir, además un muchacho se atrevió a pedirnos que le pagásemos por los 3 cuando solamente subimos nosotras. Quisimos andar por los arrozales y a la fuerza teníamos que llevar guía, (que era el mismo muchacho) le dijimos que no necesitábamos guía, él tenía que venir para explicarnos las plantaciones, le dijimos que ya conocíamos las plantaciones que queríamos solo caminar. El chofer nos dijo que el precio del guía era de 150.000 rupias, el muchacho 135.000, dijimos por enésima vez que queríamos caminar solos. La verdad que era todo un poco desagradable, así que nos dispusimos a irnos cuando va y nos dice que nos hace el recorrido por 100.000 rupias, ya no era cuestión de dinero, era que nos sentíamos mal y no podíamos caminar libremente.

Seguimos la ruta, había un tramo en obras que desde luego fue una tortura. Esta vez paramos en un pueblo para ver su mercado, pero una cosa hay que tener en cuenta en Bali, para poder disfrutar de los mercados hay que madrugar mucho, se abren a las 6 de la mañana y suelen estar hasta las 9 o 10 de la mañana, me refiero a mercados de fruta, verduras, carne, etc.

Seguíamos parándonos en los arrozales para hacer fotos. Hasta que llegamos a un templo en Blimbing llamado Pura Puseh. El chofer se quedó en el coche y nosotros caminamos hacía el templo. A medida que nos aproximábamos observábamos que allí se estaba cociendo algo. No puedo decir el tiempo que estuvimos dentro, pero ese día disfrutamos de lo lindo. El templo estaba abarrotado de gente haciendo ofrendas, los únicos turistas éramos nosotros, era un día después de la luna llena. No sabíamos dónde mirar, aquello era autentico, la gente era muy amable y sobre todo todas las mujeres querían hacerse fotos. Si se la hacías a una las demás también te lo pedían solo con la condición que se las tenías que mostrar, cosa que hacíamos con mucho gusto. Veíamos las cantidad de comida que llevaban a sus dioses, todo en unas cestas muy bien preparado.

De regreso al coche vimos como llevaban un cerdo atado por las patas a un palo y lo subían a un camioncito pequeño donde ya había otros dos, me imagino que estos iban a pasar a mejor vida. Nuestro chofer se había quedado dormido en el coche, habíamos tardado un poco.

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Desde el restaurante

Comimos en un restaurante cercano, la comida tardó una eternidad y como nos trajeron las cervezas con mucho tiempo de antelación y la cogí con ganas se me subió a la cabeza. Pero no importaba porque delante de nuestra mesa teníamos una espectacular vista a los campos de arroz.

Como llegamos al hotel, le pedimos a Jemi que si había posibilidad de darnos un masaje. Dicho y hecho.

 

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