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Pupuan y Blimbing

Entre arrozales y celebraciones

Al sur de Munduk se encuentra las preciosas terrazas de arroz de Pupuan, también puedes ver cafetales y plantaciones de cacao.

Esa mañana el día era deslumbrante, el sol brillaba con toda su fuerza. Después del desayuno nos recogía un chofer que el hotel nos había proporcionado. Nos dirigíamos a Pupuan y Blimbing.

 

Pupuan
Carroza funeraria

 

Durante el recorrido desde Munduk hasta Pupuan vas pasando por pequeñas aldeas, para mi forma parte del autentico Bali.

Hicimos una pequeña parada en una de esas poblaciones porque vimos en la calle trabajando unos cuantos hombres que estaban preparando una especie de carroza, posteriormente nos dijeron que la carroza sería utilizada para un funeral. Nos sorprendió el colorido de su decoración y que en cierto modo no había tristeza en sus rostros. Ven la muerta y la aceptan de una forma totalmente diferente a nosotros, para ellos es un paso más, porque el fallecido se reencarna.

Llegamos a las terrazas de arroz de Pupuan, y realmente el paisaje es maravilloso y pintoresco, como siempre digo Bali tiene una luz especial y un color verde intenso.

Pupuan
Terrazas de arroz cerca de Pupuan

Pero hay que decir que el turista sufre un acoso tremendo. Donde paramos para hacer fotos había una plataforma alta hecha de madera a la cual Carmen y yo subimos para hacer fotos, cuando descendimos nos estaba esperando un hombre para cobrarnos. Nos produjo un malestar tremendo, primeramente porque no había ningún cartel cerca indicando algún precio y segundo porque quería cobrarnos por los 3, cuando realmente solo subimos nosotras dos, tenía una cara dura que se la pisaba.

El segundo problema vino cuando quisimos andar por los arrozales y a la fuerza teníamos que llevar guía, (que era el mismo muchacho) le dijimos que no necesitábamos guía. Insistía que él tenía que venir para explicarnos las plantaciones. un poco alterados le comentamos que ya conocíamos las plantaciones, que lo único que queríamos era solo caminar. El chofer nos dijo que el precio del guía era de 150.000 rupias, el supuesto guía 135.000 rupias, dijimos por enésima vez que queríamos caminar solos.

Pupuan
En la entrada del templo

La verdad que era todo un poco desagradable, así que nos dispusimos para marcharnos cuando va y nos dice que nos hace todo el recorrido por 100.000 rupias. Ya no era cuestión de dinero, era que nos sentíamos mal sólo por el hecho de ser turistas y que no podíamos caminar libremente. Era el colmo. El conductor ofreciendo un precio y el supuesto guía otro, parecía que los dos tenían su tinglado montado..

Las fotos la hicimos desde la carretera y así disfrutamos de los campos de arroz de Pupuan.

Continuamos con nuestra ruta, había un tramo en obras que desde luego fue una tortura. Esta vez paramos en un pueblo para ver su mercado, pero una cosa hay que tener en cuenta en Bali, para poder disfrutar de los mercados hay que madrugar mucho, se abren a las 6 de la mañana y suelen estar abiertos hasta las 9 o 10 de la mañana, me refiero a mercados de fruta, verduras, carne, etc.

Pupuan
Mujeres en el templo en Bimbling

Seguíamos parándonos en los arrozales para hacer fotos. Hasta que llegamos a un templo en Blimbing llamado Pura Puseh.

El conductor se quedó en el coche y nosotros caminamos hacía el templo. A medida que nos aproximábamos observábamos que allí se estaba cociendo algo. No puedo decir el tiempo que estuvimos dentro, pero ese día disfrutamos de lo lindo.

El templo estaba abarrotado de gente haciendo ofrendas, los únicos turistas éramos nosotros, era un día después de la luna llena y por lo visto lo estaban celebrando. No sabíamos dónde mirar, aquello era autentico. La gente era muy amable y sobre todo, todas las mujeres querían hacerse fotos. Si se la hacías a una las demás también te lo pedían solo con la condición que se las tenías que mostrar, cosa que hacíamos con mucho gusto. Veíamos las cantidad de comida que llevaban a sus dioses como ofrenda, todo en unas cestas muy bien preparado. Era para quedarse todo el día allí.

Cuando regresábamos para coger el coche, vimos como unos hombres llevaban un cerdo atado por las patas a un palo y lo subían a un camión pequeño donde ya había otros dos, me imagino que estos iban a pasar a mejor vida.

Pupuan
Desde el restaurante

Comimos en un restaurante cercano. Tardaron una eternidad en servirnos y como nos trajeron las cervezas con mucho tiempo de antelación, me la bebí tan rápido que se me subió a la cabeza. Pero no importaba porque delante de nuestra mesa teníamos una espectacular panorámica de los campos de arroz.

Regresamos a Munduk y al llegar a nuestro hotel quisimos darnos otro masaje, el hijo del dueño del Hotel, Jemi nos lo consiguió en cuestión de unos minutos.

 

 

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