You are here
Home > Mis viajes > Asia > Laos > Pakse, en el sur de Laos

Pakse, en el sur de Laos

Por la mañana temprano Khamphone nos recogió para llevarnos al aeropuerto, nos íbamos a Pakse, al sur de Laos. Ciudad fundada por los franceses en 1905 como enclave administrativo. Pakse aunque sea la cuarta ciudad más grande de Laos, no es una ciudad sí, que tenga mucho para visitar, pero si es un buen punto de partida para recorrer sus alrededores, como la zona de Bolaven, Champasak, y las 4.000 islas del Mekong. Estaba deseando volver a reencontrarme con Thippakone y Bounthanh. Nos alojamos en el Hotel Pakse, yo había estado allí el año anterior, el dueño del hotel es francés, Jerome Letemplier y su mujer laosiana, ella había vivido en Francia después de que el Pathet Lao se hiciese con el poder, pertenecía a miembros de la familia real y como la mayoría de ellos vivieron en el exilio, ahora le habían permitido volver.

Wat Luang
Wat Luang

Nada más llegar nos dirigimos al Champasak Shanga College, inaugurado en 1981 por Dr. Pharamaha Phong Samaleuk, fundador de la Sangha Budista de Laos. Es un monasterio escuela donde se encuentra el Wat Luang, situado cerca del puente francés y el río Sedone. En una de sus estupas está enterrado en antiguo primer ministro del Gobierno Real Khamtay Loun Sasothith. Ese día tenían visita, uno de los grandes directores monjes de la escuela budista. Nos llamó mucho la atención la cámara de fotografía que tenía un monje “pedazo de máquina”.

De allí nos dirigimos al mercado Tang Freres, cerca del Hotel Pakse, un centro comercial donde puedes encontrar cualquier cosa. Pero nosotras disfrutamos con los puestos que había en el exterior donde estaban los vendedores de frutas, verduras, flores, etc, y las mujeres jugaban al bingo para pasar el tiempo y que amablemente nos invitaron a jugar.

Monje director de la escuela Shanga Budista
Monje director de la escuela Shanga Budista

Realmente estábamos cansadas, los kilómetros y kilómetros que habíamos caminado por la selva los días anteriores habían hecho mella, así que decidimos irnos a darnos otro masaje, pero esta vez queríamos solo de piernas porque era lo que más nos dolía y justo delante del hotel teníamos una sala de masajes. Volví a pedir que nos pusieran juntas por si le hacían alguna pregunta a Herminia yo poder traducírsela. Comenzaron con los masajes y a cada momento nos íbamos sintiendo mejor, casi la final del masaje y sentadas te dan un poco en los brazos y hombros, ahí fue cuando crují, hasta Herminia me preguntó si era yo a la que le crujían los huesos, le contesté que sí, que me estaban reconstruyendo otra vez. El precio del masaje de una hora fue de 4.50 euros.

Hicimos tiempo para la cena, esa noche cenaríamos en la terraza del Hotel Pakse, muy concurrida por su buena cocina y vistas sobre la ciudad, hay que reservar con tiempo. Nos acompañaría mi amigo Thippakone que llegó puntual. Nos abrazamos de la alegría de volver a vernos, cosa que no es frecuente hacer en público en los países asiáticos, pero la verdad que habíamos estado todo el año escribiéndonos. El trabaja como guía para la Asian Trails, las cosas le iban bien, además hacía 20 días que había sido papá. Se nos pasó el tiempo volando y quedamos para irnos a cenar al día siguiente junto al río Mekong.

Jugando al bingo en el mercado
Jugando al bingo en el mercado

Nosotras nos fuimos a descansar, a la mañana siguiente habíamos contratado una excursión que el mismo hotel proporcionaba a la zona de Bolaven por el módico precio de 26 dólares. Iríamos acompañadas de otras tres personas.

 

Top