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Orfanato de elefantes

Sri Lanka, Kandy
Hotel Cinnamon Citadel

Por fin una tarde libre, después de aquel almuerzo tan fabuloso Thilak nos dejó en el centro de la ciudad, queríamos ir al mercado central, él quería quedarse con nosotras pero le dijimos que no pasaba nada que era su tarde libre y nosotros queríamos dar una vuelta por la ciudad. Al final lo convencimos, pero a él se le notaba que no estaba muy de acuerdo.

Nos dirigimos al mercado y desde primera hora un señor llamado H.A. Mahindapela se nos acercó y nos mostró el mercado. Nos fuimos al puesto número 22 perteneciente al Sr. Mohamed, por lo visto era famoso, salía en la guía del Trotamundos. Nos mostró las fotos que le habían enviado los clientes así como las postales. Compramos especias, té, cremas, aceite de masaje, incienso. Había una tremenda diferencia de precios en relación con el Jardín de Especias que visitamos el día anterior, así que os recomiendo que compréis en mercados o tiendas comunes. Estuvimos allí un buen rato conversando y haciéndonos fotos, le prometimos que le enviaríamos las fotos y las postales.

Orfanato de elefantes Pinnewala

El mercado se compone de dos plantas, en la planta baja básicamente te encuentras con la alimentación y en la planta de arriba ropa y suvenires. Todo el tiempo el Sr. Mahindapela estuvo indicándonos donde debíamos ir y nos ayudaba a encontrar lo que buscábamos. Estuvimos en la tienda “Ranjana’s” especialista en sedas, pashminas, trajes típicos. Tengo que decir que fue un señor muy atento y amable. Cuando vimos lo que habíamos comprado empezamos a preocuparnos por el peso de la maleta. Al final estuvimos dando una vuelta por la cuidad y quedamos con el Sr. Mahindapela porque él nos llevaría al hotel con su tuk-tuk, nos dio una tarjeta de visita y vimos que era también guía de inglés, francés e italiano. Cuando nos subimos al vehículo nos preguntó si no nos importaba llevarnos a su primo, vivía a mitad de camino del hotel, le contestamos que sí, pero las guías advierten que cuando tomemos un medio de transporte como taxis o tuk-tuk, jamás aceptemos a nadie más como pasajero. Lo único que puedo decir del Sr. Mahindapela es que fue simpático, servicial y nos cobró lo que estaba estipulado. Pero cuando llegamos al hotel nos encontramos con la sorpresa de que Thilak  estaba esperándonos, creíamos que había pasado algo. !Y no¡. Era que estaba preocupado por nosotras y como no estaba tranquilo vino a esperarnos. Fue todo un detalle pero le dijimos que estábamos acostumbradas a viajar solas, era como un papaíto.

Sri Lanka, Kandy
H. A. Mahindapala

A la mañana siguiente teníamos la visita al orfanato de elefantes Pinnewala. Llegamos a la hora en que las crías de elefante son alimentadas con biberones, podíamos tocarlos, la sensación fue extrañísima, tenían una piel muy dura, áspera y con mucho pelo, pero era una delicia poder ver lo juguetones que eran. Sin embargo estaba la parte dura, donde los elefantes que estaban heridos y siendo tratados, casi todos por culpa del hombre y sus trampas, no pude ni quise hacer fotos de ellos. En un descampado había una gran manada la cual fue llevada al rio para su baño. Dos o tres de ellos se tumbaron en el agua y se dejaron bañar tanto por sus cuidadores como por turistas, parecían que estaban en estado de coma, no se movían para nada. Allí veía a las madres siempre cerca de sus crías y que algún osado elefante se alejaba y los cuidadores tenían que ir a buscarlo. La estampa era bella, pero no dejas de pensar que esos animales deberían estar libres si no fuese porque el ser humano no descansa en hacer daño a la naturaleza.

Luego fuimos a una empresa que utilizaban los excrementos de elefante para elaborar papel, nos explicaron todo el tratamiento hasta su transformación. Como es natural tienen tienda de objetos de regalos con cosas bastantes bonitas y originales.

 

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