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Nuwara Eliya, una ciudad colonial

Nuwara Eliya

Nuwara Eliya, estación de alta montaña

Nos dirigíamos a Nuwara Eliya situada al sur de Kandy en plenas Tierras Altas a unos 1.868 metros de altitud. Fundada por Sir Samuel Baker en 1846, sin duda la población más británica con varias mansiones y edificios civiles coloniales. Sirvió de escape para los funcionarios ingleses del calor de la temporada seca, por su clima más templado e, incluso frío.

Amaneció un espléndido día, el sol brillaba, por fin un día sin amenazas de lluvia, eso creíamos. Mientras Thilak conducía nos iba explicando algo de historia y costumbres de los lugares que visitaríamos. Pero a veces el silencio era un lujo, porque de verdad el paisaje era tan maravilloso que no sabías donde dirigir la mirada, te asombraba todo, esa vegetación exuberante, los lagos y el tamaño de algunas plantas. Hicimos parada en la cascada de Ramboda.

Nuwara Eliya
Tea Bush Ramboda Hotel

No podía faltar la visita a una fábrica de té. Desde que entras hasta que termina el recorrido tienes a un señor que te va explicando todo el proceso y fabricación de tan exquisita bebida. Cuando termina el recorrido te repite varias veces que él ya ha finalizado con las explicaciones, además con insistencia, eso significa que le tienes que dar por obligación su propina. Te ofrecen un té en la misma tienda, es excelente y luego ya no sabes cual llevarte ante tan gran variedad.

Hicimos una pequeña parada en el Tea Bush Ramboda hotel, no estaba totalmente terminado pero ya tenían clientes. Las vistas desde el hotel son espectaculares, la naturaleza, lago, plantaciones de té, de arroz, todo delante de ti como si se tratase de una escenario. El hotel es de construcción moderna, prácticamente todo de cristal.

 

 

Sri Lanka, Asia
Nuwara Eliya

En Nuwara Eliya solo estuvimos una tarde con su correspondiente noche. Nos dimos una vuelta por la ciudad, en sí no tiene mucho que ver. La oficina de Correos y el Banco Hatton son unos edificios coloniales que destacan.

Le pedimos a Thilak que por favor nos llevase a comer a un restaurante donde la gente local suele ir. Nos llevó al De Silva Food Center, en la planta baja era para gente que tenía poco tiempo para comer, nosotros subimos al primer piso. Comimos arroz y verduras que estaban excelentes, esta vez la cerveza no pudo ser, el restaurante no tenía licencia para vender bebidas alcohólicas. También le pedimos que no nos pusiera mucho picante, el cual lo trajeron aparte y nos quedamos asombradas de ver como nuestro guía lo mezclaba con la comida, creo que si hubiésemos tomado la décima parte que el tomó hubiésemos reventado.

Pedimos la cuenta y la primera impresión fue que se habían equivocado, que solo nos habían cobrado las bebidas pero Thilak dijo que era correcto, así que los tres comimos y bebimos por 4,50 euros.

Nuwara Eliya
En la Cascada de Ramboda

Nos fuimos fuera de la ciudad, cerca de un lago, queríamos fumar, en Sri Lanka no ves a casi nadie fumando en la calle, está mal visto. Nos bajamos del coche, no le habíamos dado tres caladas al cigarro, empezó a diluviar de tal forma que tuvimos que irnos al hotel, además no paró en toda la tarde, menos mal que pensé que iba a ser un día esplendido. Las temperaturas bajaron bastante, pasamos un poco de frío, así que aconsejo llevarse ropa de abrigo. Toda la tarde nos tuvimos que quedar en el hotel.

Nos alojamos en St. Andrews Hotel, de estilo colonial, un hermoso edificio al igual que sus jardines y a 10 minutos de la ciudad, pero para ser un hotel de cuatro estrellas estaba un poco descuidado a lo que la limpieza se refiere. Pero lo que realmente nos dejó alucinadas fue cuando una mesa de señoras alemanas que estaban sentadas cenando cerca de nosotras comenzaron a gritar, a una de ellas le saltó una rata por encima y a otra por los pies (como para no gritar). No dábamos crédito a lo que veíamos, Hermínia lo confundió con un gato de lo grande que era.

Nuwara Eliya
Niña en Cascada de Ramboda

A la mañana siguiente después del desayuno nos fuimos a la ciudad andando, queríamos ir al mercado. Antes de llegar al mercado llegamos a unos puestos donde te encontrabas al joyero trabajando el oro, la sastrería donde la mujer cosía a máquina y el hombre planchaba pero lo que más me llamó la atención fue el hombre que se dedicaba a escribir los documentos para las personas que no sabían leer ni escribir, con una maquina antigua y papel calco. No sé cuantos años hace que nosotros dejamos utilizar el papel calco. En el mercado la fruta como la verdura se te metía por los ojos, además las tenían muy bien ordenadas.

Nuwara Eliya
Frutas en el mercado

A las once teníamos que estar preparadas pues nos íbamos en tren a Ella. Al sacar las maletas le rompieron a Hermínia una rueda. Sin problema ninguno, tres hombres del hotel abrieron la maleta y se la arreglaron en la entrada de la recepción.

Nos fuimos a la estación de tren de Ambewela, el tren salía con una hora de retraso. Hicimos tiempo en un bar situado al lado de la carretera, tomamos té, wade y coconut votee. Estaba todo buenísimo el wade un poco picante y el coconut sirve para bajar el picor. Nos gustó el papel que nos pusieron debajo de las tortas, era una hoja escrita. Me atreví a entrar en la cocina, por supuesto que pedí permiso, es mejor no decir nada de cómo estaba aquello, pero lo que habíamos comido esta bueno.

Sri Lanka, Asia, Nuwara Eliya
St. Andrews Hotel

La estación pequeña pero con encanto, me recordaba a las que vemos aquí en películas antiguas de los años 40 o 50.  Menos el servicio de la estación, os recomiendo que os vayáis al campo. La espera se hizo agradable, iban apareciendo los pocos turistas que tomaban el tren allí y autóctonos. El viaje lo hacíamos solas, Thilak se llevaba nuestro equipaje y hacia el recorrido en su coche.

Llegó el tren, era casi imposible subirse a él, no tenía escaleras, y las que tenía, era imposible llegar con el pié, estaban altísimas. Pero sin problema alguno, hay quien está en la puerta y te da la mano para ayudarte y el que te empuja desde abajo.

 

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