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Naggar Castle y Roerich Art Gallery

Roerich Art Gallery

El matrimonio Roerich verdaderos y grandes aventureros

Después de nuestra visita a la Old Manali, Hadimba Temple y el Himalayan Nyinmapa Buddhist Monastery nos dirigimos hacia Naggar, situado a unos 22 km al sur de Manali y a 2.047 metros de altitud.

Antes de visitar el Naggar Castle estuvimos almorzando en unos de los restaurantes que tiene la calle principal. Elegimos uno con terraza con unas vistas maravillosas, pero desgraciadamente comenzó a llover y tuvimos que ponernos a cubierto.

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Mayank en el patio del Naggar Castle

Naggar,  fue fundada por Raja Visudhpal  y aproximadamente hasta el año 1.460 fue capital del reino Kullu. Se cree que el castillo de Naggar fue construido por Raya Shidi Singh a principios del siglo XVI. La piedra para su construcción fue traída de Ghardhek de Baragarh a través del río Beas. Otra creencia dice, que las piedras fueron trasladadas al lugar por una cadena humana de hombres y mujeres desde las ruinas del palacio fortificado de Rana Bhosal llamado Gharhdhek situado por debajo de la actual aldea de Baragaon.

Las dos puertas principales del castillo fueron talladas con hacha. El ancho de estas piezas demuestra claramente el tamaño del árbol del que se extrajeron. No se ha usado metal o hierro en su fijación. Las vigas de madera utilizadas en las paredes se han sacado de árboles de una única pieza.

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Jagti Patt Temple, en Naggar Castle

Fue utilizado como residencia real y cuartel general del estado hasta mediados del siglo diecisiete, cuando Raja Jagat Singh transfirió la capital a Sultanpur (Kullu). Sin embargo, el castillo continuó siendo utilizado como palacio de verano por los gobernadores hasta que los británicos se apoderaron de todo Kangra y Kullu en 1846.

Raja Gyan Singh lo vendió al primer asistente del comisionado, el comandante Hay por un arma. Posteriormente el ala norte del edificio se realizó obras de remodelación, se colocaron escaleras y chimeneas, querían darle un aire más europeo.

Esto originó una amalgama única de arquitectura local e inglesa. Más tarde fue vendido al gobierno y fue utilizado como tribunal. En 1947, con la retirada de los británicos, la actividad judicial cesó, pero su puerta permaneció abierta para los visitantes y viajeros, se convirtió en una casa de descanso, posteriormente en un hotel. El Castillo de Naggar resistió los desastres naturales, sobre todo el devastador terremoto de 1905 gracias a su técnica de su construcción.

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En el pequeño museo del Naggar Castle

El hotel tiene un pequeño museo donde puedes familiarizarte con la vida rural y sus costumbres.

El patio principal tiene tres partes rodeadas de construcción en dos plantas que son las habitaciones del hotel y el restaurante, una parte está abierta con vistas hacia el valle del Beas, además tiene un pequeño templo, Jagti Patt Temple, donde la fechada como su puerta está ricamente tallada con motivos florales y la diosa Ganesha encima del marco de la puerta.

Preguntamos por los precios de las habitaciones y nos contestaron que oscilaban desde 1400 a 3500 rupias (de 18 a 46 euros dependiendo del tipo de habitación), desgraciadamente no nos pudieron mostrar ninguna, el hotel estaba completo. Pero verdaderamente es un lugar para relajarse, se respira una paz tremenda en aquel lugar.

Posteriormente nos fuimos a visitar la Roerich Art Gallery.

Un pequeño paseo por la historia de este gran aventurero.

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En el Naggar Castle

Nikolái Roerich nació en San Petersburgo en 1874 y murió en Naggar, Kullu en 1947. Pintor, arqueólogo, filósofo, viajero y escritor. Comenzó el movimiento mundial para proteger los monumentos culturales que luego se plasmó en el Pacto internacional Roerich, firmado en 1954, por más de 60 países. Dirigió dos expediciones a Asia central y oriental 1924-28 y 1934-35, incluyendo Karakorum, Tibet e Himalaya. Autor de gran cantidad de libros como el “Altai-Himalayas” y Shambala.

Roerich Elena Ivanovna 1879- 1955 en Kalimpong, señora de Nikolái, también de nacionalidad rusa, filósofa, orientalista y escritora. Autora de gran número de libros, incluyendo “Agni yoga”. Nieta del gran mariscal de campo M.I.Kutuzov quién derrotó a Napoleón en 1812 y pariente del mundialmente famoso compositor M.P. Musorgsky.

Tuvieron dos hijos Yuri  y Svyatoslav Nikolaevich.

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Plano en Roerich Art Gallery

Nikolái se había sentido atraído por la India y el Himalaya desde que era un niño. Un magnífico cuadro del pico nevado de la montaña del Himalaya, Kanchenjunga colgaba en la sala de estar  de su familia en Isvara, cerca de San Petesburgo.

Roerich estudio filosofía oriental, influenciado directamente por su mujer Helena, particularmente del budismo, hinduismo y la enseñanza de Agni Yoga. La Influencia de la India es vista en algunos de sus trabajos hasta incluso antes de visitar el país. Roerich se sentía atraído por el majestuoso Himalaya cubierto de nieve. Sintió que la respuesta a su búsqueda tanto en su arte como en su viaje espiritual se encontraba en estos reinos prohibidos. En 1928 fundó el Urusvati “El instituto de investigación Himalaya” y cambio su base del Darjeeling a Kullu.

Alimentado, fomentado, amparado e inspirado por la belleza solemne y etérea que yacía en la pureza del Himalaya, pintó miles de cuadros dedicados a tal grandeza o magnificencia a la sabiduría antigua de los rishis Indios (rishis = alguno de los sabios de la antigüedad védica) y a varios de los maestros espirituales. Para la gente india de su época era conocido también como un talentoso escritor de libros y de innumerables ensayos que aparecían en revistas tan conocidas como The Educational Review; The Modern Review; Prabuddha Bharata; El Erudito y Vedanta Kesari. El tema constante de sus artículos fue el espíritu humano en su largo camino espiritual hacia la iluminación y la transformación interna.

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Nikolái Roerich

Desde su temprana edad, Roerich pasó del óleo a la témpera y pasteles, cuyos brillantes colores puros caracterizan sus trabajos posteriores. El dominio que Roerich tiene sobre los colores es evidente en el uso de una paleta brillante pero sutil. Las cadenas montañosas en varios tonos de azul desaparecen en los remolinos de nubes blancas, vistosos cielos malva que forman un telón de fondo de colores rosa pastel y rojo marrón, montañas grises de acero enmarcadas por un resplandor de cielo amarillo y el crepúsculo. Roerich opinaba que la belleza de la naturaleza es una fuente eterna que eleva y enaltece el alma humana.

Se matriculó en 1893 simultáneamente en la facultad de Derecho de la Universidad de S.Petersburgo (graduándose en 1898) y en la Academia Imperial de Bellas Artes. En sus años estudiantiles llega a ser miembro de la Sociedad Arqueológica Rusa realizando muchas exploraciones. A sus 24 años llega a ser asistente del director del museo adjunto de la Sociedad Imperial Estimuladora de las Artes y asistente redactor de la revista artística “Las Artes y la industria Artística”. En 1899 conoce a Elena y dos años más tarde contraen matrimonio. Ella se hizo su compañera fiel e inseparable y su inspiradora en la aventura y su obra espiritual.

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Pinturas en la casa de Nikolái Roerich

Nikolái cultivó también una pintura monumental y decorativa; realizó frescos, mosaicos y creó también vestuarios y decorados para obras teatrales. Estudiaba la filosofía rusa como la filosofía de Oriente, principalmente obras de grandes pensadores de la India. Muchas ciudades europeas conocieron su obra. Sus cuadros fueron adquiridos por el Museo Nacional de Roma, el Louvre y otros museos europeos. En 1909 Nikolái Roerich fue elegido académico de la Academia de Artes de Rusia y, al mismo tiempo, miembro de la Academia de Reims, en Francia. En 1916 se marcha a Finlandia con su familia por una grave enfermedad pulmonar, donde se quedaron aislados de su patria tras la revolución de 1917 y Finlandia cerrar las fronteras con Rusia. En 1919 recibe una invitación de Suecia para exponer en los países escandinavos y en 1920 recibe una carta del director del instituto de Artes de Chicago que le propone organizar exposiciones en unas 30 ciudades de los Estados Unidos. En América fundo organizaciones culturales y pictóricas.

Con la venta de sus cuadros, publicaciones, diseño de los espectáculos teatrales organiza la expedición al centro de Asia.

El 2 de diciembre de 1923 llega a la India con su familia, país que le atrae como pintor y como científico.

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En la finca de Nikolái Roerich

Fue una gran hazaña en su vida. En 1924 la expedición partió de la India. La complicada expedición pasó por Sikkin, Cachemira, Ladakh, China, Rusia, Siberia, Altai, Mongolia y Tibet,  así como regiones difíciles y escasamente exploradas. La expedición regresó en 1928 a la India, 25.000 km a través de montañas, pasos, desiertos, estepas, vertientes cubiertas de hielo, abismos, calor abrasador y severas heladas, elementos de la naturaleza y hostilidades humanas, cualquiera que fuese la dificultad no pudo romper su espíritu viajero.

Se dieron cuenta del sueño largamente sostenido de los exploradores de Asia de cruzar el Tíbet siguiendo la ruta más corta desde el norte, desde el lado de Siberia y Mongolia al sur, hasta el Himalaya. Se recolectó gran material científico, etnográfico y geológico, incluido artículos arqueológicos y artísticos.

En la expedición ellos marcaron en los mapas decenas de cimas y puertos en las montañas y precisaron su posición.

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En el museo de Nikolái Roerich

A su regreso en julio de 1928 Nikolái funda en el Valle de Kullu el instituto “Urusvati” de Investigaciones Himalayas, traducido al sanscrito significa “Luz del lucero del Alba”, y en ese valle pasaría el último periodo de su vida. Su hijo mayor Yuri Roerich, científico orientalista se hace director del instituto.

El misterioso y poco conocido en Europa, mundo oriental, apareció en la pintura y las notas de Roerich, creadas durante la expedición. Tener el don de la síntesis, Roerich crea en su arte el reflejo de Asia real que él llegó a ver con sus vigilantes ojos de científico e imaginación visionaria de un artista.

El diverso y rico arte de los países, su moral y valores espirituales atrajo la atención de Roerich, el lo percibió como algo eterno “imperecedero”, que es el núcleo de la existencia humana. Visitó conventos y monasterios y estudió antiguos manuscritos. El admiraba el sentido de la belleza y el valiente altruismo de los antiguos constructores. Se convence firmemente de que la cultura India y rusa tenía mucho en común. Nikolái Roerich decía que nosotros estudiábamos el pasado para el bien del futuro. La expedición estudió no solo los sitios significativos de la cultura material de las naciones asiáticas, sino también su rica herencia espiritual. Miembros de la expedición coleccionaron leyendas, historias sobre sabios, ascetas y héroes

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Árbol en los jardines de la casa de Nikolái Roerich

En 1934 – 1935, NiKolai encabezó una expedición a las regiones de la Mongolia interior, Manchurria y China, organizada por el Ministerio de Agricultura de Estados Unidos. Se descubrieron manuscritos de gran valor científico y más de 300 géneros de plantas resistentes a la sequia.

El reconocimiento mundial del pintor ruso Nikolái Roerich es confirmado, elegido miembro número y miembro honorífico por más de cien centros docentes, academias, corporaciones científicas e instituciones de cultura de todo el mundo.

En la India continuó trabajando en la serie de cuadros del “Himalaya” con más de 2000 lienzos.

Nikolái Roerich siempre fue patriota, nunca abandonó la idea de volver a Rusia. Después de terminada la segunda Guerra Mundial solicitó el visado de entrada a la Unión Soviética. El 13 de diciembre de 1947 falleció sin saber que el visado le había sido denegado.

En el Valle de Kullu ardió la pira funeraria y en ese lugar se instaló una gran piedra rectangular en la cual pone, Aquí el 15 de diciembre de 1947, fue entregado al fuego el cuerpo de Maharisha Nikolái Roerich, gran amigo ruso de la India. Que haya paz.»

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En el museo de Nikolái Roerich

Desde mi punto de vista, la visita a este lugar es una interesante excursión. Tanto en su casa como en el museo te adentras en su vida, en su espíritu, es como si su alma deambulara por las habitaciones obligándote a admirar todos los recuerdos de su patria rusa, los objetos traídos de sus expediciones, sus pinturas llenas de color y algunas un poco extrañas. No sé porqué, en todo momento tuve la sensación de que él seguía presente allí.

Se necesita un par de horas como mínimo para ver la Roerich Art Gallery, es una inmensa finca donde sus jardines y flores están cuidados con esmero.

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