You are here
Home > Mis viajes > Asia > Sri Lanka > Lago Hiriwaduna y masayes ayurvedicos

Lago Hiriwaduna y masayes ayurvedicos

Sri Lanka
Lago Hiriwaduna

Seguimos por los canales y llegamos a una casa de adobe, bueno para nosotros eso no sería una casa, pues  se componía de una sola habitación, el dormitorio estaba separado y en alto, era como una casa en un árbol, no tenían ni luz ni agua. El dueño estaba trabajando la tierra y nos mostró todo lo que había cultivado, pero que algunos cultivos los había plantados con retraso por falta de lluvia. Era increíble pensar en un país donde los monzones estaban presentes y el verdor que tenía la vegetación, les faltase el agua. La señora de la casa cocinó para nosotros,  nos contó que sus hijos estaban con la abuela para que pudiesen asistir a la escuela. Ella tenía un pié vendado y le preguntamos que le había sucedido, nos contó que se había clavado una puntilla. La comida que nos hizo estaba buena y lo probamos todo, al final acompañado de un buen té. Nos contaron que los elefantes se acercaban a los cultivos que tenían, aquello era parque natural y que los espantaban con petardos. La verdad que no nos hubiese importado quedarnos una noche allí. Pero regresamos al catamarán y continuamos el recorrido por los canales unos diez minutos más, nos llevaron para coger el siguiente vehículo que era un carro de bueyes, le dije a Herminia que esto iba degradando que ya era el único vehículo que nos quedaba por subirnos. Así, un buen rato nos llevaron en el carro y ya no sabíamos cuantos cardenales teníamos, pues los baches se hacían notar.

El siguiente tramo lo hicimos a pié pero fue un paseo agradable, llegamos a nuestro punto de partida y Thilak nos llevó a una casa de masajes Kelly’s Hideout Ayurvedic  Hotel & Spa en Habarana. El masaje fue muy relajante y estupendo, pero cuando vieron el cardenal tan negro que tenía en la pierna me preguntaron si podría haber algún problema. Cuando terminaron nos hicieron pasar a una sala donde había como unas cajas de madera que se abrían y te introducían en ellas, solo se te quedaba la cabeza fuera, es como si estuvieras metida en un ataúd, tenía una sabana y unas hojas, emanaba calor, nos dijeron que era para soltar todas las toxinas. Allí nos dejaron no sé cuánto tiempo. Pensábamos que nos íbamos a derretir, era como poner una gamba a la plancha, pero que no nos podíamos dar la vuelta, claro está que nos dio por reír y decir tonterías. Cuando aparecieron y nos abrieron la tapadera nos pareció un milagro y a continuación nos hicieron pasar a la sauna. Al principio todo perfecto, pero el efecto del calor se hacía cada vez más notable, no apto para personas que tienen la tensión baja. Claro está que no parábamos de hablar y reír, creo que el calor nos estaba afectando y pensábamos que se habían olvidado de nosotras. Llegó el momento que le dije a Herminia que si dejábamos de hablar y reír creerían que nos había sucedido algo y vendrían a abrirnos. ¡Y así fue! Fue dejar de hablar y a los pocos segundos estaban allí diciéndonos que podíamos salir.

Sri Lanka
Lago Hiriwadunna

Nos limpiaron el aceite que teníamos en el cuerpo y luego nos agasajaron con un té. Thilak nos esperaba pacientemente. Después de una pequeña charla con el propietario de la sala de masajes pusimos rumbo al hotel. Pero por camino se nos cruzó una serpiente, le pedí que detuviese el coche quería hacerle fotos. Me faltó tiempo para bajarme, me fui aproximando, pero en un momento dado Thilak me llamó la atención y me prohibió acercarme más, luego nos comento que era una de las serpientes mas venenosas que había y que su cuñado estuvo a punto de morir por una picadura, nos cuidaba como un padre.

Llegamos al hotel justo para la cena, cuidando mucho de no coger comida picante. Después de la cena nos sentamos en el hall para escuchar música y tomar algo fresquito. Pero siempre acabábamos sentadas delante de nuestra habitación sumidas en el silencio de la noche y viendo como los pequeños monzones descargaban la lluvia.

Top