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Khoma, el pueblo textil

Desayuno
Desayuno

Era de noche todavía, pero se escuchaban ruidos, la familia se había levantado. Yo hice lo mismo después de lavarme con las toallitas y arreglarme. Bajé las escaleras con mucho cuidado y salí al patio, todos me daban los buenos días sin interrumpir sus labores. Las montañas estaban cubiertas por las nubes y el sol hacia tremendos esfuerzos por dejarse ver. Hice unas cuantas fotos del paisaje desde el patio pero enseguida me senté en un escalón, miraba donde ellos se bañaban y lavaban, no tenía valor para hacerlo. Al poco tiempo bajó Dorji y me trajo una taza de té mientras me mostraba donde la familia Khamtru Arel hacían el licor. Decidimos entrar en la casa e ir preparando el equipaje. Las hijas ya estaban en la cocina haciendo el desayuno, al verme sonrieron por la curiosidad que sentía hacía todo.

El desayuno consistía en té de yak, arroz, patatas, verduras y unas tortitas que hicieron de trigo que salieron bastante duras, yo las troceé y las mojaba con el té, la única

Sr. Khamtru Arel
Sr. Khamtru Arel

forma de podérselas comer.

Con todo ya recogido el Sr. Khamtru Arel fue el valiente en bajar mi maleta, yo tenía claro que la hubiese echado a rodar. Seguidamente nos enseñaría el pueblo.

Khoma es un pequeño pueblo que pertenece al distrito de Lhuentse, conocido en todo el país por su producción en kishuthara, un textil de seda extremadamente elaborado. Casi todas las casas (unas 30) poseen en sus porches o terrazas un antiguo telar. Los tejidos son tan elaborados que parecen bordados y se utilizan generalmente para los kiras (traje tradicional de las mujeres de Bhutan), también se hacen bolsos y otras cosas. Ello ha contribuido a una riqueza y prosperidad del pueblo. Entramos en varias casas, las mujeres estaban sentadas en el suelo tejiendo y así se pasaban horas y horas.

Telares
Telares

En este pueblo no hay hoteles, solo dos guesthouses.

Nos despedimos del señor y nos pidió el favor de subir a sus hijas y nieta al Dzong de Lhuentse, era día de descanso y la mayoría de la población visita algún templo o dzong.

El Lhuentse Rinchentse Phodrang Dzong, su nombre correcto, está situado en lo alto de un promontorio rocoso mirando hacia el Valle de Kuri Chhu, el hijo de Pema Lingpa, Kuenga Wangpo fue quien construyó un pequeño monasterio en este lugar, pero lo que es hoy el Dzong fue construido por el gobernador de Trongsa Mingyur en 1654. Ha sido restaurado en varias ocasiones y se le han ido añadiendo templos. Pasear por el Dzong tranquilamente es una gozada, se respira tranquilidad, no es una zona muy visitada por turistas y eso  lo percibes en los monjes que son muy amables y siempre sonríen.

Una vez terminada la visita, decidí bajar la carretera andando a pesar del calor que  hacía,  tenías unas ganas enormes de poder hacer fotos a alguna mariposa de las que

Desde Lhuentse Dzong
Desde Lhuentse Dzong

volaban por allí, es difícil, además si no se dispone del tiempo suficiente. Es un paseo que recomiendo que se haga porque te adentras de verdad en la vida cotidiana de la gente, te encuentras tiendas de madera, más parecidas a casetas de obra, vacas tumbadas en la cuneta o adueñándose de la carretera, niños bañándose en barreños de plásticos y sacando en agua de bidones mientras juegan y ayudan a los menores, pero lo mejor es que si observas bien, parece que la gente no tiene prisa, es como si el reloj no existiese y todo ello roto por el avance de la tecnología “el sonido de los móviles”.

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