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Kandy

Sri Lanka, Kandy
Elefantes en el Templo del diente de Buda

Al final llegamos a Kandy, estaba anocheciendo, Thilak nos dejó en el hotel Cinnamon Citadel Kandy, a unos 5 km de la ciudad, situado en un entorno verde a orillas del rio Mahaweli. Nuestra habitación tenía una terraza con vistas al río de la que hacíamos uso todas las noches después de la cena, nos encantaba sentarnos y vivir el silencio, como ser espectadoras todas las noches de una tormenta que no llegaba. Por las mañanas las nubes y la niebla se alzaban entre la vegetación. Una gozada.

No fallaba ni un minuto, Thilak como siempre puntual nos esperaba. Hoy visitaríamos la ciudad de Kandy. Nos llevó al centro, nos dejó delante del Templo del Diente de Buda mientras el aparcaba. Nos acercamos al fantástico Lago de Kandy, construido en 1807 por Rajasinha, último monarca de Kandy, quien empaló y condenó a muerte a varios jefes de pueblos cercanos por negarse a que sus habitantes trabajasen como esclavos en la obra. Justo al lado del templo pudimos contemplar cómo se llevaban en un camión dos elefantes que pertenecían al templo. En frente un edificio colonial “El Hotel Queens”. Mientras nuestro guía volvía nos acercamos a los coloridos puestos de flores, donde elaboraban con ellas bonitas ofrendas para Buda.

Llegó nuestro guía y nos dirigimos al Templo del Diente de Buda, se requieren pantalones largos y los hombros cubiertos. Se erigió bajo el mandato del rey Vira Narendra Sinha en las primeras décadas del siglo XVIII. En 1998 sufrió un atentado por militares del LTTE = Tigres de liberación del Eelam Tamil, sufriendo importantes daños sobre todo la biblioteca. Según la leyenda alguien rescató de la pira un diente de Buda sobre el año 453 a.C. y dicha reliquia fue llevaba a Sri Lanka escondida en los cabellos de una princesa sobre el siglo IV de nuestra era. La reliquia fue cambiando de lugar según las capitales de los reinos cingaleses. Un ejército indio, en el siglo XIII se lo llevó de vuelta a su país. El rey de Polonnaruwa Parakkamabahu III la rescató a principios del siglo XIV.  En el edificio principal Vahahitina Maligawa se halla la capilla que guarda la reliquia, que no se puede ver, está dentro de una urna de oro en forma de dagoba. Pasas delante de la reliquia bastante rápido, unos guardas van dirigiendo a los visitantes exigiendo celeridad. En las dos plantas superiores se halla el Museo Sri Dalada.

El templo estaba abarrotado, le pregunté a Thilak que si visitándolo a primera hora de la mañana sería mejor para poder hacer fotos, me contestó que no, que a todas horas estaba lleno; así que hice las que pude. Este templo es el símbolo de la soberanía e independencia cingalesa.

Sri Lanka, Kandy
Kandyan Arts Residency

Terminada la visita nos fuimos al parking, mientras caminábamos vi que Kandy es una ciudad en ebullición; tráfico, gente, tiendas etc., nada que ver con lo que hasta ahora habíamos visitado.  Después de hacer unas comprillas nos fuimos a almorzar al Kandyan Arts Residency, dirigido por el Sr. Chaminda Yapa Bandara, el restaurante está en la última planta del edificio con lo cual tiene unas magnificas vistas. Pasamos del bufé y nos decantamos por la langosta, la pedimos a la plancha y sin ningún tipo de salsas. El almuerzo fue fabuloso, el precio que pagamos por las dos fue de unos 32 euros, cosa impensable en nuestro país, claro está que imposible para el nivel de vida de la mayoría de los cingaleses.

 

 

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