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Festival de Mascaras 2

1411Nos levantamos y nos pusimos en marcha, comenzaba el camino de vuelta, eso quería decir que ya iba quedando menos. No quería ni pensarlo pues se había creado un grupo de camaradería estupendo. Nos faltaba tiempo para bromas y risas.  De vuelta a Trongsa.

Paramos en un monasterio en el que en su patio se estaba celebrando también los festivales de máscaras, me gustó muchísimo, pues no había tantos turistas como en Bumthang y podía disfrutar del espectáculo como de su gente. Nos dimos un pequeño paseo por los puestos. Habían puesto mesas bajitas de juego, sobre todo de  dados y tengo que decir que les gustan los juegos de azar, tanto mujeres como hombres apostaban con alegría, también tiraban a los dardos y a las flechas. Los niños te los encontrabas alrededor de los kioscos de chucherías y cuando alguien les compraba algo lo primero que hacían era repartirlo con sus amigos. Las danzas continuaban y no paraba de hacer fotos, era una experiencia formidable. Pero hacía un frio que pelaba.

Seguimos camino a Trongsa pero en esta ocasión en vez de tener un día despejado nos acompañaba una niebla tremenda y las nubes estaban a nuestra altura, lo que lo hacía más  mágico. Paramos para ver como se desplazaban las nubes y sobre todo para fumarnos un cigarrillo, era un paisaje lleno de misterio acompañado de la belleza de los rododendros con las pocas flores que tenían.

Llegamos al mismo hotel Phuenzhi Guest House, y el dictador seguía allí impartiendo órdenes, la verdad que la estampa de aquel señor no hacía juego con el país y su población. Tuvimos nuestro almuerzo y luego fuimos a visitar la Torre de Trongsa que es un museo. A Dawa se le ocurrió la magnífica idea de ir paseando por un atajo desde el hotel, decía que era solo diez minutos y un camino fácil. Me faltó matarlo, primero me tenía que haber puesto mis zapatillas de deporte, segundo que a veces cogimos senderos equivocados y tercero que era muy difícil caminar ya que era una bajada muy pronunciada y había llovido. Cuando llegué al museo pensaba que me moría porque otra cosa a tener en cuenta es la altitud.  Me negué a hacer el mismo trayecto de vuelta al hotel, dije que aunque fuese más largo el camino me iba por la carretera. Dawa fue por el coche mientras visitabamos el museo.

Primero hay una presentación en video. Está dedicado al arte budista y la historia de la monarquía. El museo tiene varias plantas. Se dice que dos soldados británicos estuvieron durante meses en sus calabozos durante la guerra de Duar (1865-1865). Bhután invadió el reino de Cooch Behar (al sur). Los Cooch Behari apelaron a la compañía de las Indias Orientales Británicas que atacaron a Buthán en 1774. Se firmó un tratado de paz en el que Bhután se retiraría de las fronteras antes de  1730. Los conflictos fronterizos con los británicos continuaron durante un siglo.

Cuando estás en la última planta la panorámica es espectacular.

Nos fuimos al hotel a descansar un poco antes de la cena; no sabía si era mejor estar en la calle o en 1433la habitación, porque hacia un frio horroroso, el radiador eléctrico  que teníamos no daba para la habitación tan grande y lo peor es que cada dos por tres la luz se iba, así que me senté en el sofá con todo lo que me podía poner y helada deseando que llegase la hora de la cena para tomarme una sopa bien caliente.

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