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El Estanque del Dragón Negro, Lijiang

El Estanque del Dragón Negro fue construido en el segundo año del régimen del Emperador Qianlong de la dinastía Qing (1737), otorgándole el nombre de “Dios del Dragón de Jade”. El parque era conocido como el Templo del Rey de la Primavera de Jade, gracias a los dos nombres otorgados como Dios del Dragón por los emperadores de la dinastía Qing, Jiaqing y Guangxu, posteriormente se le rebautizó con el nombre del Estanque del Dragón Negro.

Estanque del Dragón Negro

El nombre viene de una leyenda antigua. Dicen que hace muchos años hubo diez dragones malvados que causaban mucha destrucción y tenía a la población atemorizada. Un día uno de los ochos inmortales de la leyenda china “Lu Dongbin”, que estaba iluminado por el Tao encarceló a nueve de los dragones en una torre dejando solo al dragón más joven para que protegiese a la población y así verse liberada del miedo. Se cree que este dragón vive en las aguas del estanque.

La puerta de entrada es conocida como el Arco de la Cultura. Este arco fue construido en el año 16 de Guangxu (1890) bajo la dinastía Qing. Inicialmente fue arco de entrada para el Templo de Confucio. Había a ambos lados dos paredes y cuatro leones de piedra sentados, era el arco de Zhongyi, posteriormente fue trasladado a este parque. Una placa con tres caracteres chinos se colocó en lo alto del arco que pone “Estanque del Dragón Negro”, fue escrita por Li Qunjie que fue presidente de la asociación de Yunnan para la caligrafía.

Parque del Templo del Rey de la Primavera de Jade

El estanque ubicado a los pies de la Colina del Elefante, abastece de agua los canales de la ciudad antigua de Lijiang. El reflejo de los 13 picos de la Montaña de Nieve del Dragón de Jade pueden apreciarse en los manantiales y estanque.

No solo es la belleza del parque y del estanque, es el conjunto de construcciones de las dinastías Ming y Qing que lo hace tan especial. El cuatro de diciembre de 1997 conjuntamente con la ciudad de Lijiang fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y en el 2008 fue acreditado como lugar escénico nacional 4A.

En una de las numerosas tiendas de Lijiang

Entre el conjunto de construcciones está el One Penny Pavilion / El Pabellón de un Centavo, construido a mediados de la dinastía Qing, este pabellón se encontraba frente la cámara de Guangbi, zona residencial del clan Mu. Según otra leyenda local se dice que dicho pabellón fue construido con la donación de una señora mayor que recogió centavo a centavo, de ahí le viene su nombre. El Pabellón del Fenix situado en la colina, el Templo del Dios Dragón, el puente Soucui de mármol blanco  que divide el estanque en dos partes , el Museo de la Cultura Naxi y el Instituto para la investigación de la cultura dongba*

* Con la dinastía Tang y Song se introdujeron otras culturas como la tibetana Bon religión, el budismo y el taoísmo que afectó la religión nativa de la brujería del pueblo Naxi. Con la mezcla de estas culturas fue fundada la nueva religión Dongba. Fue transmitida por los Dongbas que eran sabios que integraron el canto, la danza, la historia, la pintura y la medicina. Ellos disfrutaban de una alta posición social dentro del grupo Naxi porque eran considerados medio entre humanos, dioses y fantasmas. En la actualidad no hay más de 30 dongbas que viven en Lijiang. Dongba es un término que se refiere al lenguaje y escritura que se compone realmente de 1400 caracteres.

Este parque verdaderamente merece una visita, tuvimos suerte, no estaba tan masificado de turismo como la ciudad de Lijiang.

Lavando verduras en los canales, Lijiang

Regresamos a Lijian caminando, fue un breve paseo. Cuando divisamos las norias de agua ya vimos que otra vez la ciudad había sido tomada por la masa de turismo. Nos despedimos de Henry hasta la hora de la cena, nosotras buscamos un lugar para tomar un café, nos tomamos un capuchino que nos costó 3,50 euros. Los precios son verdaderamente desorbitados, el poderío económico que ha adquirido la sociedad china no tiene nada que ver con el comunismo, creo que eso ha pasado a la historia y solo queda su bandera y el recuerdo.

Aconsejo que no olvidéis los tickets de entrada a la ciudad, porque en cualquier lugar os lo pueden pedir y son 80 yuanes los que hay que pagar para tener a ella.

Era imposible caminar, así que decidimos introducirnos por sus callejuelas, estaban un poco menos concurridas pero llenas de tiendas, la música que se escuchaba era siempre la misma, los chinos comprando como si el mundo se fuese a acabar contrastaba con las mujeres que lavaban las verduras de los restaurantes en los canales o lavaban sus ropas, aquella bonita antigua ciudad ha perdido su encanto. No quiero pensar que puede ser de esa ciudad en un mes de julio o agosto cuando ellos tienen vacaciones. Si queréis disfrutar de ella tendréis que madrugar.

Decoración de una cafetería en Lijiang

Después de la cena con Henry nos dimos otro paseo, pero esta vez más corto, teníamos los huesos molidos de la cama y nos quedaba otra noche.

 

 

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