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En Karangasem

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Taman Tirtagangga

Deshidratados por el calor y con un hambre atroz nos fuimos a comer al restaurante Pondok Mina que se encuentra en la carretera de Padangkerta – Karangasem. Lugar recomendable, buena comida, tranquilo, visitado tanto por lugareños y algunos turistas, el precio de la comida con bebidas incluidas fue de 4 euros por persona.

Una vez terminado el almuerzo cogimos otra vez la moto y visitamos el maravilloso palacio Taman Tirtagangga “Agua sagrada del Ganges”. Es el mejor ejemplo que se conserva de los palacios de agua balineses. Se construyó en 1947 por Gusti Gede Djelantik durante el reinado de Anak Agung Anglurah Ketut, último rey de Karangasem. Tuvo que ser restaurado en 1963 tras la erupción del Gunung Agung. Lo comprende un  manantial sagrado, una piscina alimentada por agua fresca de un manantial, varios estanques, algunos de ellos con hojas de lotos muy grandes y otros con peces koi, una piscina donde la gente puede bañarse siempre que pague. Es un lugar para visitarlo con tranquilidad y recrearse en cada uno de los rincones que tiene. La entrada al palacio me costó 10.000 rupias, unos 70 céntimos de euro.

De allí nos dirigimos al Pura Pesimpenan Baturaya, templo budista – hinduista, se cree que tiene vínculos con los templos japoneses. Durante la visita solo estuvimos acompañados del  encargado del templo, ni un lugareño ni un turista, aquello era paz, mientras yo hacía el recorrido Jemi estuvo todo el tiempo conversando con el señor, fue un antiguo empleado en las tierras de su padre.

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Pura Pesimpenan Baturaya

La tarde se nos echaba encima y nos fuimos al Taman Ujung en Karangasem, construido en 1919 durante el reinado de I Gusti Bagus Jelantik. El nombre de Ujung significa “extremo”. No sirvió como lugar para el baño real pero si como castigo para los seguidores de la magia negra conocida como Pangiwe o como Leyaks. Tiene una superficie de unas 10 hectáreas, compuesto por estanques, pabellones de descanso, sala de meditación. Sirvió para recibir dignatarios en su visita al reino de Kerangasem. Se abrió al público en 1921 durante la ocupación holandesa. Se inauguró con unas inscripciones hechas en el mármol en lengua latina y balinesa, tiene una combinación de construcción balinesa y europea. El precio de la entrada fue de 20.000 rupias.

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Rest. Pondok Mina

Cuando salimos era casi de noche, teníamos unas dos horas y media trayecto hasta Ubud. Hicimos el recorrido sin parar una sola vez.  La experiencia de haber recorrido una parte de Bali en moto fue formidable y la aconsejo a todo el mundo porque a pesar del respeto o un poco de miedo que les tengo a las motos, merece la pena. Eso sí, cuando llegamos al hotel casi no podía bajarme de la moto, me dolía todo y estaba entumecida.

 

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