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De Paro a Thimphu

Thimphu una capital sin semáforos

Desde Paro a Thimphu solamente hay 54 km, es un trayecto corto de una hora aproximadamente que discurre por el Valle de Paro. Nosotros teníamos otro visitar pendiente en Paro antes de ponernos en marcha.

 

Thimphu
Rosa en el Hotel Kichu en Paro

Me levanté bastante temprano, siempre lo suelo hacer en los viajes, no me gusta perderme nada. Llovió durante la noche y el cielo seguía estando encapotado amenazando a lluvia, pero no ningún obstáculo para hacer fotos de las rosas y flores que había en el jardín. Me extrañaba que en el mes de noviembre a esa altitud y temperatura hubiese  esa cantidad de flores.

Después del desayuno nos dirigimos al Museo Nacional que se encuentra en lo alto de una colina. En la entrada a la derecha hay un edificio circular que era el antiguo museo, solo que está bastante dañado por un terremoto que hubo, antiguamente ese edificio era y se utilizaba como torre de vigilancia, tiene unos muros de 2,5 m de grosor. A la izquierda está el nuevo museo. Está prohibido hacer fotos en el interior, solo te permiten hacerlas del exterior. La visita fue bastante interesante, merece la pena dedicarlo su tiempo. Puedes comprobar cómo la magia y la ciencia es inseparable en Bhután. Trajes tradicionales, thangkas = tapiz o bandera budista de seda pintada o bordada que muestra escenas de la vida de Buda o destacados Lamas, instrumentos musicales, es decir un recorrido por su historia.

Thimphu
En la escuela de Bellas Artes

Terminada la visita nos dirigimos a Thimphu, capital de Bhután, nuestro coche era amplio y confortable, la carretera bastante buena y el día empezó a despejar. Nos llevaron al hotel Dragon Roots. El almuerzo lo hicimos en el mismo hotel y con unas cervezas dentro de nuestro cuerpo es cuando me di cuenta que las habitaciones dejaban mucho que desear y no quiero entrar en detalles, lo único bueno que tenía era su ubicación, era muy céntrico.

Paseamos un poco por sus calles y luego fuimos a la Librería Nacional construida en 1967 para preservar textos budistas como tibetanos, impresos en tiras largas de papel hecho a mano metidos en piezas de madera y envueltos en telas de seda. De allí nos llevaron a la escuela de Bellas Artes (National Institute for Zorig Chusum), donde los alumnos estudian durante 6 años una de las 13 asignaturas de artesanía de Bhután, como bordado, pintura, escultura pero todo relacionado con sus tradiciones y costumbres.

Cuando salimos de la escuela dirección a Thimphu paramos a mitad de camino para tener unas vistas sobre el Trashi Chhoe Dzong  y de la ciudad. Estábamos detrás del coche fumando, todos menos Alberto que no es fumador, de repente el Dawa nuestro conductor nos hizo tirar los cigarrillos al suelo porque estaba pasando el coche de un ministro. De todas formas no nos iban a ver pero había que hacerlo. Me sentía como una niña que estaba infringiendo las normas impuestas por sus padres, pero era lo que había. Nos miramos a la cara y nos dio por reír.

Thimphu
Trashi Chhoe Dzong

Nos dirigimos al Trashi Chhoe Dzong , (Fortaleza de la gloriosa religión) construido en 1641 por Zhabdrung Ngawang Namgyel, y reconstruido por el rey Jigme Dorji Wangchuck entre 1962-1969 lo que hoy es su estructura actual. Su función es tanto monástica como civil. Alberga la secretaría, la sala del trono, oficina del rey. En él se celebra los festivales de máscaras, dignos de ver por su colorido y su historia.  En 1866 sufrió un incendio y dos más posteriormente, en 1897 la quinta planta de la torre central fue dañada por un terremoto y reconstruida en 1902. Todos los días a las cinco de la tarde tanto monjes como policía conjuntamente participan en la ceremonia de la retirada de la bandera. La bandera posteriormente es custodiada en una habitación y nadie sabe donde, solo las personas que la depositan en el lugar. También es interesante ver a los monjes estudiando y siendo preguntados por el profesor. La iluminación nocturna del Dzong hace que todo esté envuelto de magia.

La cena la tuvimos en uno de los mejores restaurantes de Thimpu. Nos sentamos en unos sillones bastante bajos, teníamos la sensación de estar comiendo sentada en el suelo. Nos ofrecieron licor de arroz, bebida bastante fuerte, más las cervezas que son de unos 600 ml, al final acabas un poco o bastante bebida. A la salida del restaurante otra vez buscando un lugar para fumar, acabamos en el parking del hotel fumando detrás del coche.

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