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Camino a Trongsa

A las 6 de la mañana yo ya estaba levantada y duchada, me fui a hacer fotos a las flores y al paisaje, el1021 sol estaba saliendo y los picos de las  montañas se veían dorados con la nieve y el sol. Me fijé que muchos choferes habían dormido en sus coches, me dirigí a Dawa y le ofrecí la llave de mi habitación para que por lo menos se diese una ducha caliente, no quería cogerla, le dije que mientras estuviese yo fuera haciendo fotos  tomase una ducha, que por favor lo aceptase. Y así lo hizo. Cuando salió de la habitación de su cabeza salía el vapor de haberse dado una ducha pero hirviendo, era una bolita de humo. Me dio las gracias y me dijo que me había olvidado la pasta de dientes y el cepillo en el baño, le contesté que no, que los recogería después del desayuno. Con toda la confianza le dejé la llave sabiendo que lo tenía todo dentro, pero en ningún momento se me pasó por la cabeza que tocaría algo y creo que al él tampoco, solo estaba agradecido, me dijo que ningún turista había hecho con él eso.  Después del desayuno nos dirigimos al Wangdue Dzong.

La leyenda dice que Zhabdrung Ngawang Namgyal encontró un niño llamado Wangdi jugando en un banco de arena del Punak Tsang Chhu y ello le motivó ponerle el nombre de Wangdi a la ciudad posteriormente Wangdue.

El Dzong fue fundado por Zhabdrung en 1638, se encuentra en lo alto de la montaña y claro está con una vista impresionante sobre los valles. La leyenda relata el motivo de construir el Dzong en ese lugar; cuando la gente buscaba un lugar para su construcción vieron cuatro cuervos volando en cuatro direcciones, esto fue considerado como un auspicio para la propagación de la religión en los cuatro puntos cardinales. El Dzong es una pequeña joya al cual le hace falta una restauración, llama la atención sus tejados de madera con piedras, tiene tres patios que siguen el contorno de la colina. Era una mañana soleada algunos monjes estaban sentados en los escalones otros haciendo estiramientos y el tiempo parecía que se había detenido allí.

Cerca del monasterio había una serrería y sus utensilios eran verdaderamente rudimentarios, todo el trabajo se hacía a mano. Los niños pequeños seguían la carretera cogidos de la mano para ir al colegio con sus mochilas y sus trajes nacionales, te saludaban y se dejaban fotografiar, aunque a muchos les daba vergüenza.

De allí salimos hacía Trongsa, unas cinco horas de viaje para unos 129 km. Hicimos paradas para tomar té, para ir a los servicios (campo), para fumar y cuando podíamos también para hacer fotos. La carretera era dura pues había zonas que el asfalto estaba en muy mal estado, había charcos que la hacían intransitable, en algunos tramos había gente arreglándolos y lo hacían a mano, sin ninguna1033 maquinaria, picaban las piedras y las colocaban a mano, dichos trabajos o los más duros lo suelen hacer la población india tramo a tramo y curva tras curva, pues es un país montañosos. Eso sí, los paisajes son de una belleza grandiosa, bosques de rododendros, etc. Pensaba que había lugares que el ser humana no había llegado a poner un pié.

Llegamos al paso de Pele La a 3.420 m de altitud, ofrece acceso al centro de Bhután y al valle de Phojikha (conocido porque en invierno llegan las grullas de cuello negro), el mismo paso nos lleva a las Montañas Negras, frontera física entre el este y el centro de Bhután. El paso está marcado con un chorten y banderas de oración, en días despejados muy raro en esta parte se puede ver el Jhomolhari 7.314m, Jichu Drakey 6.989m.

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