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Camino a Punaka y Wangdue Phodrang

A la mañana siguiente nos pusimos camino a Punakha  y Wangdue Phodrang, la primera a unos 72 km0748 de la capital, son de 2 a 3 horas de viaje. Era increíble pensar que para esos pocos km íbamos a necesitar tanto tiempo pero no se hace largo porque primeramente te asombra esos paisajes, sus bosques impenetrables con los colores del otoño, te emocionan y asustan los precipicios, una curva tras de otra imposible de adelantar pero que ellos amablemente hacen sonar la bocina para cederte el paso o se apartan hacia un lado. No sabes dónde mirar, no quieres perderte el menor de los detalles. Le pedimos a Dawa que nos pusiera música de Bhutan y cuando la oí fue como subir al cielo, era una canción que se había hecho famosa de una película, me compré el Cd y hoy en día cuando la escucho sigo estando allí. Entre todos nosotros se creó un ambiente de camaradería, parecíamos una pandilla en vez de clientes turistas y guías y siempre había un motivo para la risa. Le pregunté al chofer porqué siempre tenía ese buen humor y carácter, su contestación fue que tenía que dar lo mejor de él. Tuvimos la suerte de tener un día esplendido, el sol relucía y cielo era de un azul intenso, llegamos al paso de Dochu La a 3.140 m de altitud, delante la parte oriental del Himalaya con montañas de 7.500 m de altitud y los 108 Chortens (receptáculo para las ofrendas) y en Bhután todos los chortens tienen reliquias religiosas. Construido en 2005 por la reina madre de Bhután Ashi Dorji Wangmo en honor a los soldados butaneses que murieron en la lucha contra los indios rebeldes en el 2003, el cuarto Rey encabezó un ejército de unos 7.000 hombres. Los butaneses han querido construir estos chortens para conmemorar la victoria pero el Rey lo rechazó y los utiliza para conmemorar a los difuntos. En la otra parte de la colina está el Druk Wangyal Lhakhang templo, con unos modernos murales pintados parecidos a dibujos animados, donde puedes ver a monjes con ordenadores, al Rey peleando con los rebeldes y un avión de la Druk Air.

Seguimos nuestro camino entre bromas y risas cuando el guía como el chofer detuvieron el vehículo para que pudiésemos ver a los hombres practicando el deporte nacional, tiro al arco. En medio de la nada hay un trozo de tierra al lado de la carretera y allí estaban compitiendo. Eran dos equipos y cuando uno hacia diana o ganaba comenzaban a cantar y hacer una especie de danza, llevaban unos trapos de colores colgados en los cinturones de su típico traje y los iban colgando en unas cuerdas cerca de la diana según iban ganando. Carmen intentó tensar un arco pero fue misión imposible, yo lo tenía claro “no”.

Continuamos otro ratito y paramos en un pueblo pequeño para almorzar, claro está que era para los turistas, comida bufet y como siempre nuestra cerveza de 660 ml. La comida muy normalita pero teníamos unas vistas maravillosas hacia el valle de Metshina. Los campesinos habían cortado el arroz y a lo lejos se veían unas casas y un pequeño templo. Tchencho nos dijo que daríamos un paseo por el campo y visitaríamos el templo Chimmi Lhakhang. Tuve que pedirle a Dawa que me acompañase al coche para ponerme mis zapatillas de deporte y dejar mi anorak, hacía calor.

0755Este templo fue construido en 1499 por el primo del Lama Drukpa Kunley en su honor, después de haber sometido con su sabiduría a los demonios cercanos de Dochu La. Hay una efigie de madera en el templo y las mujeres sin hijos van a rezar y pedir poder quedarse embarazadas. Terminada la visita de vuelta al coche y camino a Punakha.

 

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