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Camino a Mandalay

Nos esperaba un día largo de viaje, unas 8 horas para un recorrido de aprox. 200 km, nos dirigíamos a Mandalay, las carreteras dejaban mucho que desear,206-Comienza-el-desfile muchas de ellas estaban en muy mal estado, en septiembre los monzones habían dejado su huella a su paso. El almuerzo fue en una pequeña aldea, el restaurante parecía una nave industrial, cuando entramos todos pensamos que ese día haríamos ayuno. Nos sentamos y nos fueron sirviendo la comida y tengo que decir que a pesar de la mala impresión que nos dio el restaurante creo que fue una de las mejores comidas. Todos los turistas que iban entrando ponían la misma cara que nosotros habíamos puesto, pero le íbamos diciendo que no se preocupasen que el almuerzo sería formidable.

La entrada a la ciudad fue por un barrio bastante humilde, la mayoría de las viviendas estaban rodeadas de agua estancada producida por las lluvias que habían caído hacía dos meses, nubes enteras de mosquitos, niños descalzos jugando, era bastante sobrecogedor ver en las condiciones que aquella gente estaban viviendo.

Caía la tarde cuando llegamos al Hotel Sedona, tiempo para una ducha e irnos a cenar restaurante del hotel.

A la mañana siguiente después del desayuno estábamos todos esperando en la recepción del hotel a que Antonio apareciese era el último pero cuando lo hizo fue a lo grande, llegó vestido con un longyi, nos partíamos de la risa, no tenía sentido del ridículo, además como no sabía atárselo se puso unos tirantes, fue el alma del viaje.

Primeramente visitamos una fábrica donde elaboran el pan de oro que utilizan los devotos para sus ofrendas.

En marcha hacía Amarapura (la ciudad de la inmortalidad), a 11 km al sur de Mandalay, penúltima capital real de Myanmar, el rey Bodawpaya fundó su nueva capital en 1783. Visitamos el monasterio Maha Ganayon Kyaung fundado en 1914, centro de estudios monásticos muy conocido con una estricta disciplina religiosa, hogar de miles de monjes. Recorrimos el monasterio, vimos sus aposentos, las duchas, la cocina y poco antes de las once comienza el desfile de los monjes que se dirigen al comedor. Un poco agobiante por parte de los turistas.

Seguidamente visitamos el lago Taungthaman, donde se encuentra el puente U Bein de 1.2 kilómetros, construido en 1849 sobre más de mil postes de teca. Hacía un calor aplastante, el cielo de un gris plomizo y la humedad, me daban ganas de tirarme de cabeza al lago. Mujeres con una caña de pescar en cada mano con el agua hasta la cintura, hombres pescando con la mano, otros en sus barcas, 192-Piscina-del-Hotelparecía que las agujas del reloj se habían detenido, nadie parecía tener prisa. Me hubiese quedado más tiempo!

¡Y cómo no! La visita a una fábrica textil, mujeres confeccionando en viejos telares los trajes típicos de Myanmar y sobre todo seda con precios muy asequibles, claro está que hace ya unos cuantos años de eso.

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