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Camino a Bumthang

Paso de Pele La
Paso de Pele La

Me desperté muy temprano, era de noche, no soy de dormir mucho y en los viajes todavía menos, para colmo estuve escuchando toda la noche a los perros ladrar. El valle amaneció envuelto en nubes, parecía que la magia se había apoderado del lugar.

Hoy teníamos un trayecto largo y duro por delante, así que desayunamos temprano y nos pusimos en marcha, hacíamos noches en Bumthang y todo la carretera estaba en obras.

Pasábamos delante del Wangdue Phodrang Dzong y sentí una gran pena cuando vi que se había quemado por completo. Reducido a cenizas un dzong del año 1638 y era una visita obligada, primeramente por su importancia en la historia del país y segundo por su construcción, tejados de madera sujetados por piedras. La reconstrucción ya había comenzado.

Llevábamos unas dos horas de coche y nos encontramos con un tramo de carretera donde los camiones cargados de piedras como la maquinaría pesada habían dejado el lugar intransitable, además del lodazal que había por las lluvias. Lo bueno que tiene este país es que nadie pierde los nervios, todos ayudan y buscan una solución para salir del paso. Dawa cogió un azadón y se puso a mover piedras y arreglar la zona donde los surcos eran tan profundos que impedían el tráfico, pero los camiones no

Wangdue Phodrang Dzong
Wangdue Phodrang Dzong

paraban de pasar y estropear todo lo que había arreglado. Pusieron piedras y en ocasiones entre unos cuantos empujaban a los coches para que no se quedasen atascados. Claro que yo me bajé del vehículo y me puse a hacer fotos a los trabajadores y sus precarias condiciones de trabajo.

Siguiente parada, el Paso de Pele La a 3420 m de altitud, mujeres hilando, vendiendo queso y niños jugando encajaban perfectamente con las nubes que envolvía aquel lugar. Este paso marca la frontera del este con el oeste.

Continuamos nuestra ruta, paramos en el restaurante Chazam a almorzar, el tiempo se había vuelto desapacible, pero era bello ver como el viento movía las banderas de oración y algún que otro rayo de sol se filtraba entre las nubes.

Paramos en el Chendebji Chorten para hacer unas fotos. Según la leyenda ese chorten se construyó para proteger a la gente de los demonios, habían desaparecido personas que caminaban del este al oeste o viceversa, nunca se supo de ellas. Construido por el  Lama Ngesup Tshering Wangchuk para someter al demonio dudm Ngala.

Dejamos atrás Trongsa con su imponente dzong que domina la ciudad. No obstante le pedí a Dorji y Dawa hacer una pequeña parada. El bosque se había convertido en un lugar misterioso, de pronto se despejaba como de pronto las nubes se apoderaba de la vegetación y te acariciaba el rostro. Contemplando aquel espectáculo se me hacía cada vez más claro el porqué de las creencias de demonios y espíritus, era maravilloso pero a su vez escalofriante.

Estaba cansada de tanto coche, fueron 216 km, pero agotadores. Salimos a las 8 de la

Hotel Yuling
Hotel Yuling

mañana y llegamos a las 6 de la tarde, parando unas cuantas veces para hacer fotos y otra para comer.

Era noche cerrada cuando llegamos al Hotel Yuling, además la única clienta que se hospedaba. Cenamos los tres solos en el hotel y para colmo empezó la tormenta y a diluviar. Solo hacía falta que me contasen otra leyenda de demonios.

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