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Bolaven, Phaxuam Cliff y resort

Después de visitar el poblado Kokphoungtai de la etnia katu, nos llevaron a comer a un restaurante, la verdad sea dicha, con nuestros acompañantes hubo un buen entendimiento desde el primer momento y eso lo demostramos bien brindando en la comida con cervezas. El restaurante estaba muy cerca de las cataratas de Tad Lo cerca del poblado con el mismo nombre. Desde el restaurante se puede dar paseo por el bosque en elefante, también pueden bañarse en la catarata Tad Lo, pero es aconsejable hacerlo en la época seca porque en época de lluvias es un poco peligroso.

Phaxuam Cliff
Phaxuam Cliff

Continuamos nuestra ruta para visitar el Phaxuam Resort y Phaxuan Cliff. Todo esto se empezó a construir en 1996 por Wimol Kijbamrung y finalizó en 1999. En el resort hay unas 14 casas para alojarse y un restaurante hecho de árboles caídos. Hay un pueblo museo con casas típicas laosianas habitadas por nativos de la zona como los katu, nge y laven. Nos muestran sus instrumentos musicales, tejidos y utensilios que venden a los turistas, también tienes la posibilidad de poder pernoctar con ellos. Los primeros trabajadores de este parque fueron los habitantes de la zona, comenzaron a limpiar y despejar el bosque con sus viejas hachas. Se alimentaban de los animales de la selva, por ese motivo Wimol comprendió por qué en esa zona no había casi animales. Así que construyó una cocina para poder dar de comer a los trabajadores  y preservar la naturaleza. Los elefantes fueron de gran ayuda para despejar el bosque como el río. Grandes piedras fueron trasladadas y la catarata rediseñada,  ya que en la época de lluvia la zona se hacía inaccesible. Se llegaron a plantar 25.000 árboles y cuidaron tanto la fauna como la flora autóctona. Poco días después de la inauguración, el Sr. Wimol contrajo la malaria y estuvo ocho días en coma, cuando despertó se había quedado ciego. No obstante decía que estaba contento de poder escuchar a los visitantes comentar la belleza del lugar, como lo limpio que se conservaba. Estaba orgulloso de lo que había aprendido y la experiencia que había tenido, había contribuido en cierta forma a que la pobreza formase parte del pasado ya que  los habitantes tenían un trabajo y mejor forma de vida.

En el poblado museo de Phaxuam Resort
En el poblado museo de Phaxuam Resort

De regreso a Pakse hicimos un alto en el mercado Dao Hueng Market, uno de los más grandes del país y famoso por su variedad y productos frescos. Es un mercado matutino que bien merece la pena visitar. Cuando llegamos muchos de los puestos de venta estaban vacios y no era tan pintoresco. Yo tenía el buen recuerdo del año anterior.

Nos despedimos de María Elena, Bruno y Roberto, al día siguiente nos veríamos en café Sinouk, punto de encuentro para hacer el crucero por el Mekong. Herminia y yo nos fuimos a cenar con Thippakone. Nos recogió en coche con un amigo, nos llevó a cenar junto al río Mekong. Le hicimos responsable de pedir la comida para nosotras, estaba exquisita, pero bien picante, de vez en cuando se nos saltaba una lágrima y creía que por las orejas iba a echar fuego, bebimos bastante cerveza para apaciguar aquello, así que acabé rezando a una estatua de madera que tenía junto a mi mesa. Al final de la cena el amigo vino a recogernos, el pobre había estado esperando en el coche a que nosotros terminásemos de cenar. Le dijimos a Thippakone que si lo hubiésemos sabido que estaba allí no lo hubiésemos permitido que se quedase en el coche.

En un restaurante junto al río Mekong
En un restaurante junto al río Mekong

Al llegar al Hotel Pakse, nos quedamos en el porche del hotel. Nos encontramos con un grupo de suizos formados por 3 mujeres y 2 hombres. Lo bueno es que ellos hablaban el alemán, así que inmediatamente entablamos conversación. También harían el crucero. Comenzamos a contarles todas las peripecias que habíamos vivido en las montañas. Recuerdo como se reían, no era para menos. Cuando le explicamos la noche de chamanes y sacrificios, Herminia que no sabe idiomas pero tampoco le hace falta, comenzó a imitar el canto de la mujer chaman tirada de rodillas en el suelo  y cantando “que viene el coco, que viene ya”. Las lágrimas esta vez se nos caían de la risa.

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