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Alleppey, Kerala

La India, Kerala, Cochin
En el backwater

El camino de Cochin a Alleppey fue una verdadera gozada, vegetación exuberante, casas de lujo, comercio y tiendas de oro por donde pasábamos. Aquello era como una pequeña Suiza pero en la India, no veías gente durmiendo en la calle, nadie se acercaba a pedirte, nadie despiojándose. El guía nos comentó que en Kerala eso no existía. Yo me preguntaba a donde los habían llevado, ya que la India cuenta con unos 520.000 millones de pobres, es decir la mitad de la población. Y si no había pobres en Kerala ¿Cómo es que no llevaban ese sistema tan bueno al resto de país?

Llegamos a Alleppey, ciudad construida sobre canales. Nuestro backwater (barco flotante) estaba allí esperando. Teníamos todo el día de navegación por sus canales y dormíamos también en el barco. Tradicionalmente son utilizadas como barcazas de grano, para transportar el arroz cosechado. Nosotros lo teníamos reservado por la agencia de viajes, pero si tengo que decir que hay que estar muy atentos a lo que se contrata sobre todo con el precio,  calidad del barco y que la comida esté incluida y es mejor contratarlo en las ciudades principales de los backwater. El recorrido se hace por aguas tranquilas y maravillosos paisajes. Divisas pequeñas poblaciones, iglesias, templos, mezquitas, niños jugando en el agua y bañándose, hombres cargando los sacos de arroz en las barcazas.

Nosotros teníamos un capitán, un ayudante y un cocinero. El capitán nos iba explicando costumbres como los lugares que íbamos divisando, fueron amables en todo momento.

Haces una pequeña parada en un pueblo para ver las tiendas y que compres, la gente era bastante cordial y sobre todo no te agobiaban, muy dado en la India.

El almuerzo como la cena estuvo bastante bien. Al atardecer el barco no navega, se queda junto a una orilla y sobre todo lo hacen en un lugar para que puedas ver las maravillosas puestas de sol y aquella tarde no decepcionó en absoluto.

Cuando amanece comienzas a oír las pequeñas barcas de los pescadores que se afanan en su trabajo. Empieza el camino de vuelta, se hace con tranquilidad y no dejas de fotografiar a la población que está sumergida en sus labores.

Volvimos al Hotel Taj Malabar, para darnos un masaje, cenar y dormir solo unas horas, nuestro avión salía a las 02:30 de la madrugada. Aquello se acababa y volvíamos a la rutina.

La India, Kerala, Alleppey
Habitación en el backwater

El chofer nos recogió y nos llevo al aeropuerto de Cochin y como no otra vez esos interminables controles y a veces desagradables. A mí me tocó una policía que tenía cara de malas pulgas y comenzó a registrarme una vez con las manos y otra vez con la maquinita, lo volvió a repetir y la verdad que me estaba cansando, cuando fue a registrarme por tercera vez porque parecía que lo hacía como una broma sin pensármelo dos veces me levanté el jersey para que de una vez por todas viese que no llevaba nada y dejase de tocarme. Claro está que eso no se lo esperaba y se quedó bastante cortada, entonces comenzó a decirme out, out, out, si se me hubiese ocurrido antes me hubiese ahorrado mucho tiempo en los controles y vergonzosas situaciones. Mi amiga Carmen me preguntó que qué había sucedido porque ella desde lejos vio como la policía me indicaba con la mano que me fuese, cuando se lo expliqué se partía de la risa.

Volamos vía Doha a Madrid, intentamos dormir todo lo posible, a mí me quedaba todavía el trayecto hasta Granada.

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