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Gorkha una escuela llena de esperanza

Gorkha, escuela

Un pueblo que lucha por la educación

Hoy era el gran día, hoy nos esperaban en el colegio Shree Kan Kamana higher secondary Scholl donde llevaríamos todo lo que habíamos comprado.

Me levanté con el cuerpo un poco dolorido de la dura cama en la que había dormido. Tuve que lavarme con toallitas, la ducha no la había visto, creo que no tenían.

Gorkha, escuela
Niños jugando en el tejado de una casa

Cuando salí fuera, todos estaban cerca de la cocina. La madre de Sailendra me ofreció te. También quiso darme leche, pero rehusé, no es un producto que me vuelva loca, pero si lo probé. Me hizo retroceder a mi infancia y me recordó la leche que de pequeña mi abuela solía darme, sabía a leche de verdad y se notaba que estaba recién ordeñada.

La madre de Sailendra era viuda y tenía 39 años, tenía una hija estudiando en Kathmandu y otro hijo con 15 años. Sailendra como dije en otro post trabajaba en la agencia de viajes de Narayan. Su casa como la mayoría habían quedado destrozadas por el terremoto y con ayuda de su hijo y familia iban construyendo su nueva casa poco a poco, todo estaba en estructura.

Mayank y yo nos fuimos a dar una vuelta por la pequeña aldea. Vimos a los niños jugar a la pelota en los tejados de las casas, la gente mayor se sentaba a los píes de un gran árbol, y el resto estaba en un boda. Era entretenido ver con qué parsimonia la vida transcurría allí.

Gorkha, escuela
Shiva Pradad Bhatta y Sita Bhatta

Sailendra vino a buscarnos, nos llevaba a casa de los padres de Narayan, nos esperaban para comer.

Cruzamos la carretera que estaba toda en obras y todo lo que respirabas era polvo. Descendimos la ladera del monte y todo lo que veías eras casas en construcción y al lado las chabolas donde duramente la gente viven.

Nos recibió el Sr. Shiva Pradad Bhatta de 65 años y su señora Sita Bhatta de 63 años. El señor Shiva era delgado como un alambre, pero era un hombre que tenía algo especial, no sé cómo explicarlo, sí, era un hombre con carisma.

Gorkha, escuela
Construcción de la casa, 2 años y medio después del terremoto

Nos sentamos delante de su choza, mientras Sita nos daba arroz blanco con verduras. Entablamos conversación con él, afortunadamente hablaba bien la lengua india. Mayank le traducía todo lo que yo quería saber. Estaba interesada en saber donde había estado los nueve años que desapareció de Nepal. Nadie supo nada de él, se marchó sin decir nada. Al cabo de ese tiempo algún conocido lo vio y se lo comunicó a la familia. Al final regresó. Me dijo que estuvo en Mumbai, estuvo trabajando y que se acordaba de aquella época con añoranza, pero había algún secreto que no quiso compartir, cuando habló de esa época su mirada se perdió en la lejanía como queriendo trasladarse allí y una leve sonrisa se marcó en su cara.

Mientras terminábamos de comer él se fue para vestirse para la ocasión, nos acompañaría al colegio. Ascendimos la colina, pero aquel hombre mayor y delgado tenía una agilidad sorprendente, me llevaba con la lengua afuera. Nos dirigimos a la casa de la madre de Sailendra, allí nos esperaba el Sr. Kul Prasad Bhatta que también vendría con nosotros al colegio. Este señor es profesor pero colabora con la Cruz Roja.

Con nuestro jeep cargado tanto de regalos como de personas nos pusimos en marcha. Si digo la verdad estaba bastante nerviosa y sobre todo expectante, quería ver los niños y la escuela.

Gorkha, escuela
Recibimiento en la escuela

La carretera de polvo y baches hasta no poder más, pensaba en la época de los monzones que aquello sería un barrizal tremendo, y sobre todo el trayecto tan largo que tenían que hacer la mayoría de los niños.

Nos fuimos aproximando al colegio y de pronto veo que me han hecho el pasillo todos los alumnos, me esperaban con flores. Se me hizo un nudo en la garganta y sentía una presión en el pecho de la emoción, pero  pronto alguna que otra lágrima se deslizó por las mejillas sobre todo cuando un niño pequeño se aproximó al vehículo para entregarme la flor, solo pude verle los sus grandes ojos negros. Hoy al escribir de esto me vuelve a aflorar la emoción y las lágrimas.

Cuando llegamos al colegio, aquello era una fiesta, profesores, padres y hasta el que ganó las elecciones en aquella zona estaban allí esperándonos.

Gorkha, escuela
Niñas bailando en la escuela

Me bajé del coche y entonces comenzaron a desfilar todos los niños agasajándome con  flores y diciendo “Namaste”. ¡Madre mía! no sabía cómo mantener el tipo, creía que en cuestión de momentos me iba a desmoronar. Las flores no me cabían ya en los brazos, tuvieron que traerme un cubo para depositarlas. Algunos de los más pequeños sentían vergüenza a la hora saludarme y entregarme las flores.

Una vez terminado el desfile de todos los niños, pasamos a sentarnos en unas sillas que habían preparado en el patio de la escuela. Nos saludaron todos los profesores, padres e invitados. Me pusieron el tilak y me dieron un chal.

Todos los niños estaban sentados en el suelo, el director del colegio comenzó a hablar por el micrófono, no entendía nada de lo que decía, pero me lo imaginaba. De vez en cuando entendía la palabra España, y mi nombre. Mayank pudo traducirme algo y me comentó que me estaban dando las gracias por lo que habíamos comprado. Fueron nombrando todos los artículos.

Gorkha, escuela
Aula en la escuela

Algunos niños nos ofrecieron sus típicas danzas entre charla y charla. Todo aquello era conmovedor, pero desde mi punto de vista fue demasiado largo el discurso para aquellos niños sentados en el suelo y ese día hacía calor. Habló el señor que había ganado las elecciones, profesores, etc y posteriormente me ofrecieron el micrófono por si quería decir alguna palabra. Solo le di las gracias por el emotivo recibimiento, nombré a mis dos amigas que no podían estar allí pero que gracias a ellas habíamos conseguido una cantidad respetable y esperaba que en un futuro poder seguir prestando mi ayuda. No quise extenderme para nada, quería ver la cara de los niños cuando le diésemos sus regalos.

Repartimos caramelos, a los más pequeños les dimos sus mochilas pero como se necesitaba mucho tiempo para ello los profesores se quedaron encargados de hacerlo con calma y bien.

De pronto me vi rodeada de niños para la foto de la escuela, algunos empujaban por situarse cerca de mí, lo único que vi fue a un pequeñín que estaba a mi lado y sin dudarlo lo cogí en brazos y me lo puse en la cadera.

Gorkha, escuela
En la escuela con una niña preciosa

Estuvimos un buen rato con los niños, era enternecedor ver sus caras y sus chispeantes ojos llenos de vida, algunos tímidos, otros traviesos, pero eran niños que tenían la posibilidad de estudiar y tal vez el día de mañana puedan aspirar a unas condiciones de vidas más fáciles. Realmente Nepal es un país bastante castigado por las catástrofes naturales, entre terremotos y monzones a veces ni les da tiempo a recuperarse cuando otra vez todo ha quedado devastado.

La escuela ahora mismo tiene tejados de uralita, paredes hechas con trozos de madera, ventanas sin cristales. Pero a unos cuantos metros están construyendo la nueva escuela con buena cimentación y paredes de ladrillo con las ayudas internacionales. Eso te alegra mucho, porque a pesar de las duras condiciones en las que hoy están, sabes que el día de mañana esos niños ocuparán los pupitres de una escuela digna.

Gorkha, escuela
Sailendra con los niños

Cuando termínanos junto con los profesores y toda la gente que había allí nos dirigimos en varios vehículos a una casa, luego pude comprobar que era donde se reunían. Nos ofrecieron algo de comer y de beber.

De allí no fuimos a una boda con el Sr. Shiva Pradad Bhatta y el Sr. Kul Prasad Bhatta.

Los novios estaban dentro de una carpa y veíamos como la gente se les acercaba y les regalaban dinero. Posteriormente subimos a la parte alta del pueblo donde había una explanada con otra carpa. Empezaron a llegar los invitados y las mujeres vestían coloridos saris.

Gorkha, escuela
Invitadas a la boda.

No permanecimos mucho tiempo, regresamos a la casa de Sailendra. Nos sentamos fuera, al poco tiempo llegaron algunas niñas y mujeres. Una de ellas fumó corriendo y a escondidas un cigarrillo. Repartimos el chocolate que teníamos entre todos y la madre de Sailendra nos preguntó si el poco que quedaba se lo podía dar a su tío. Por supuesto que le dijimos que sí, sabíamos que su tío era el que le estaba ayudando a construir poco a poco su casa.

El Sr. Kul Prasad Bhatta llegó al poco tiempo de la boda, estuvo conversando con nosotros y nos explicó realmente como sucedió todo el día del terremoto.

El estaba en su casa con unos 10 u 11 niños de la escuela viendo la televisión. Oyeron una explosión, luego otra, posteriormente comenzó el suelo a moverse. El reaccionó echando a los niños a la calle y justo en ese momento se desplomó su casa. Con calma contó todo lo sucedido, decía que no fue el ruido o el movimiento de tierra como había sucedido en otras ocasiones, fueron explosiones y por ello mucha gente no reaccionó rápidamente.

Gorkha, escuela
Entrega de los ordenadores a la escuela con el Sr. Kul Prasad Bhatta

Toda aquella zona estaba destruida, se veía porque casi todas las casas estaban en construcción. El estado les había ofrecido 3.000 dólares de ayuda pero que ahora les obligaba a poner cimentación antisísmica, con lo cual la ayuda no les llegaba para nada.

Sé que este señor también ayudaba a la madre de Sailendra. Si la vida de una mujer no es fácil allí, siendo viuda es aún peor.

La madre de Sailendra nos preparó un riquísimo pollo, la verdad que la señora cocinaba de maravilla, sobre todo no abusaba de las especias y picantes. Ella esperó a que todos comiésemos, posteriormente lo haría ella, es una costumbre que la mujer espera a que todos los comensales terminen para ella poder comer.

El día había sido muy emotivo, todo lo vivido lo llevaba guardado en mi corazón como si de un preciado cofre se tratara. Vi como con unos caramelos, cepillos de dientes, calcetines o una mochila, aquellos niños eran felices. Pensaba en lo injusta que era muchas veces la vida, unos tanto y otros nada, pero que nuestra sociedad había contribuido a ello, y no dejemos de pensar en la corrupción tan grande que hay en ese país.

Gorkha, escuela
Madre de Sailendra cocinando

A pie de página quiero nombrar y agradecer a todas las personas que han contribuido a que 168 niños tengan un motivo más por esforzarse y estudiar y que desde muy lejos nos acordamos de ellos.

Alicante: America, Carmen, María José, Paqui, Nieves, Herminia, Isabel, Gema, Pilar, Eva Fernando, Mª José, Terete, Raquel, Rosa, Yolanda, Maite, Ana y Mª Carmen y Vicen.

Granada: Faustino Montalvo, Restituto, Víctor Vaquero, Antonio Medina, Miguel Sánchez Gallegos, Matilde Rodríguez, Raquel Rubio, Encarna López Lorca, Sita López, Javier Sierra, María Dolores Valenzuela, Ramón Salmerón Sabador, Ramón Salmerón Castillo, Francisca García Gamiz (mi madre), Rocío y María del Mar Pérez Fernández, gracias a Pedro Pérez y Sergio Montañez del Bar Britania que en un poco rato con sus clientes nos ayudaron bastante.

Gracias a todos por las donaciones y gracias a la vida por haber podido colaborar a que esta ayuda llegue a su destino.

 

 

 

 

 

 

 

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